Efemérides

Mouras y Castellano: Hombres de Honor

El 22 de julio de 1984 el Toro se imponía en Nueve de Julio, escoltado por el Pincho, en lo que era una batalla más de dos nobles pilotos del TC. Ese día no hubo celebración por el luctuoso accidente que se llevó la vida de un periodista.

En el planeta de los deportes individuales se han formado duelos de antología. Vilas-Connors, Federer-Nadal (tenis); Leonard-Durán, Muhamad Ali-Frazier (boxeo); Fangio-Gálvez; Lauda-Hunt (automovilismo).

Ejemplos de diferentes épocas, pero que sostienen a la lucha mano a mano por la gloria. En ese contexto, dentro de nuestro país fierrero, perdura en la memoria y en el tiempo uno que es parte de la rica historia del Turismo Carretera: aquel que protagonizaron Roberto Mouras y Oscar Castellano en la década de 1980. Un duelo que constituye una de las rivalidades más ásperas e intensas del TC, pero que transitó por los caminos del respeto, en donde los códigos eran verdaderos mandamientos intocables.

No es casual ni caprichoso que Tribuna 2 traiga al presente esta antinomia entre dos señores con buzo y casco. Es que un 22 de julio de 1984 se dio un capítulo más de esa pulseada. Ocurrió en el autódromo de Nueve de Julio, carrera que contó con la organización del Auto club local y el de Chivilcoy. Esa batalla quedó en manos del Toro de Carlos Casares, aunque hubo ausencia de festejo por un accidente que enlutó la jornada.

La última foto de Ismael Castro
La última foto de Ismael Castro. El momento exzacto del golpe contra el guard-rail de Aventín

En aquella ocasión cada uno se quedó con su serie, que desembocó en una lucha a hierro corto en la final. Mouras puso a su Dodge adelante con la Naranja Mecánica de Pincho al acecho. El final vio como ganador al Toro, escoltado en el podio por Oscar Castellano y Juan De Benedictis, también con Dodge; en tanto completaron los 10 primeros puestos: Eduardo Marcos (Ford), René Ducret (Ford), Ricardo De Arzave (Dodge), Pedro Doumic (Dodge), Eduardo Martínez (Dodge), Jorge Oyhanart (Ford) y José Malisia (Chevrolet),

La jornada en el autódromo del oeste bonaerense terminó con una mueca de tristeza y sin celebración en el podio. En el último giro de la final apareció la guadaña de la tragedia. Oscar Aventín y Angel Banfi disputaban mano a mano el tercer escalón del podio, y al llegar al vertiginoso y peligroso curvón peraltado de Nueve de Julio, el auto de Aventín sufrió la rotura de un neumático, que motivó que saliera despedido hacia afuera. Se trató de una carrera alocada de la Dodge tricolor, que golpeó el guard rail, arrancó unos 50 metros de ese elemento, volcó, dio varios tumbos, y allí se llevó la vida del colega, Ismael Castro del diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos.

Aquel año, el Toro Mouras se coronó campeón con la Dodge que preparaba la dupla Omar Wilke y Jorge Pedersoli. El Pincho Castellano fue el subcampeón, y el gaucho Jorge Martínez Boero, en el tercer lugar. Se trató de una temporada que sumó un capítulo más a la obra creada y escrita por dos hombres que fueron y son referentes del TC.

Aquel duelo entre los dos no nació de un Boca-River: de un Ford y Chevtrolet. Todo se dio en el mismo terreno que ocupaban: los dominios de Dodge. Así, durante casi una década, el “Toro” de Carlos Casares y el “Pincho” de Lobería dividieron las pasiones a partir de darle forma a batallas memorables, en ruta o en pistas. Había peligro sobre esas rutas a campo abierto, pero también había respeto mutuo, que no se negociaba.

Era algo así como códigos de honor de los que ninguno de los dos se apartó, a pesar de la adrenalina que concentraban arriba del auto de competición. Entre ellos no hubo escándalos de esos que hoy son casi moneda corriente, tampoco declaraciones altisonantes. Nunca una palabra despectiva contra el otro. Es que eran verdaderos caballeros del camino, cuyas “diferencias” pasaban por lo deportivo y se saldaban con exclusividad en la pista o en la ruta.

Ismael Castro
Ismael Castro perdió la vida como consecuencia del impacto de Aventín

La paridad era tal, que se dividieron el dominio de los campeonatos de la década en partes iguales: Roberto Mouras se quedó con los títulos en 1983, 1984 y 1985 (todos con Dodge) y Oscar Castellano dominó en1987, 1988, 1989 (este último con Ford, los dos anteriores con Dodge).

Coincidieron en el respeto, pero a la hora de marcar estilos estaban en las antípodas. El Toro aparecía con una personalidad fuerte y un estilo “agresivo” sobre el asfalto. El Pincho, en cambio, quizás iba más por el lado del perfil pistero, más estratega y su capacidad de preparación técnica. Era un ingeniero sin título, que pasaba horas interminables en su taller estudiando la mecánica de su auto.

También compartieron la misma marca, que desembocaba en una perfecta similitud entre las capacidades técnicas. Entonces, la diferencia la hacía la muñeca del piloto y la puesta a punto artesanal de los chasis. Siempre fueron a las chapas, fueron ásperos, pero con la lealtad como y la nobleza como estandarte.

Fotos: La Voz del Pueblo / Por: Osvaldo Álvarez – Tribuna 2

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