Efemérides

Fangio, la estampa de la caballerosidad

Se cumplen 31 años de la partida de Juan Manuel Fangio, de allí que el 17 de julio se instauró como el Día del Automovilismo de nuestro país.

Se trató de toda una vida dedicada a los fierros, que representó una marca a fuego de sus 84 años de vida, que arrancaron en un campo de Balcarce y que se cerró un 17 de julio de 1995. Por ello, hoy se conmemora el Día del Automovilismo Deportivo en nuestro país en memoria de Juan Manuel Fangio, el Quíntuple o simplemente el Chueco.

La carrera en la vida del Chueco se terminó a raíz de una bronconeumonía con complicación renal, pero, además de los trofeos que hoy están en custodia en su museo de Balcarce, quedó un legado que vive en cada rincón del planeta, en el que un motor se hace escuchar. Y allí es donde se trae a la memoria una triada propia del balcarceño: el respeto, la caballerosidad y la búsqueda de la excelencia.

Se cumplen 31 años de la muerte de Juan Manuel Fangio

El Día Nacional del Automovilismo Deportivo en la Argentina quedó instaurado en el marco de la Ley 25.076, que fuera promulgada en homenaje al Quíntuple, en el aniversario de su fallecimiento.

En realidad, no es una simple fecha que le rinde tributo al paso a la inmortalidad del Chueco, el piloto más excelso que entregó el automovilismo argento, sino que refleja el andar de un hombre que incidió en lo cultural, lo técnico y, sobre todo, en lo humano.

Tal es la preponderancia de su figura, que el deporte motor de nuestro país cuenta con una doble celebración y que giran alrededor de su obra: el 17 de julio evoca al deporte como generalidad, pero también existe el 24 de junio, día de su nacimiento en Balcarce (en 1911), que conmemora el Día Nacional del Piloto.

La gesta europea

La conquista del mundo se muestra como una gesta única y a la que habrá que entenderla alejados de la modernidad de los autos de competición. En aquella década del 50, la Fórmula 1 era tan vertiginosa como peligrosa. Es que las medidas y elementos de seguridad no se conocían. Porque los pilotos se subían a esos monopostos que adolecían de cinturones de seguridad, enfundados en overoles de tela común, sin cascos, con sólo apenas antiparras de aviador y gorras de cuero.

Se cumplen 31 años de la muerte de Juan Manuel Fangio

De ese modo afrontaban verdaderos desafíos sobre superficies irregulares y a unos 250 kilómetros por hora. Por ello, los accidentes y las tragedias eran habitúes de los grandes premios. En ese contexto, Juan Manuel Fangio conquistó cinco coronas en la Máxima: 1951,1954, 1955, 1956 y 1957, con cuatro escuderías diferentes: Alfa Romeo, Maserati, Mercedes y Ferrari. Sus números se completan con 24 victorias, 29 pole positions y 35 podios.

El automovilismo argentino hoy está pendiente de Franco Colapinto, que llegó a la F1 con 21 años. En cambio., el Chueco desembarcó en la categoría con la madurez en su ser. Estaba cerca de los 40 años cuando el Automóvil Club Argentino le dio una mano para que llegara a Europa. Y a puro manejo, destreza, disciplina de trabajo y un estilo conductivo poco visto en esas épocas marcó un hito de revolución.

Su capacidad a la hora de guiar un auto de competición le permitía ir al límite, pero sin romperlos. De hecho, de 51 GP que largó, en 24 recibió la bandera de cuadros en primer lugar. Y en esa manera de manejar y en lograr ser el Maestro, mucho tuvo que ver sus orígenes, que derivan del Turismo Carretera. Se forjó en caminos de tierra y polvorientos del país y del continente a bordo de su mítica cupé Chevrolet verde.

Sus batallas se dieron contra los Ford de los hermanos Oscar y Juan Gálvez. Así fueron miles de kilómetros que unían provincias y/o naciones en un contexto hostil por las exigencias de la prueba. Allí, el Quíntuple desarrolló su mayor virtud: la sensibilidad mecánica, algo que luego pregonó siempre el Flaco Traverso. Pero, para llegar a sus títulos del TC en 1940 y 1941, resultó decisivo su perfil de piloto analítico, frío y que hacía de la estrategia un mandamiento.

Se cumplen 31 años de la muerte de Juan Manuel Fangio

El epílogo de su carrera deportiva llegó en 1958, en el circuito de Reims. Es que su estilo le permitió entender que su ciclo sobre las pistas había llegado al epílogo. ¿Por qué? Es que el automovilismo empezaba a experimentar una metamorfosis hacia una industria fría y sin sentimientos, algo muy distante del romanticismo con que entendía a la actividad de Juan Manuel Fangio.

Así, en ese retiro se llevó la gloria que supo edificar y conseguir dentro y fuera de la pista, ya que cosechó el respeto masivo de sus rivales y de todo el universo del automovilismo.
“Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”. Una frase de cabecera que la enarboló durante una vida de ética deportiva. Tanto fue así que una vez que se bajó de un F1, apareció la segunda parte de su carisma dentro del deporte motor.

Se constituyó por peso propio en un gran embajador del deporte argentino. Por caso impulsó y estuvo al frente de la recordada “Misión Argentina” en las 84 Horas de Nürburgring de 1969 con los Torinos nacionales. Pero, también influyó en la radicación de industrias automotrices en el país.
Dicen que hay hombres que corren para ganarle al tiempo y otros que, con su andar, detienen el reloj para siempre. Juan Manuel Fangio descartó al tiempo y puso de relevancia su estampa de Caballero de las Pistas.

Fotos: Parabrisas – tn.com / Por: Osvaldo Álvarez – Tribuna 2

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