Efemérides

Ford, el reflejo de un Ovalo universal

El 30 de julio de 1863 nacía Henry Ford, el hacedor de una marca que ancló en todo el planeta. Rompió paradigmas de la época y transformó a la industria automotriz.

Esta vez aparecerá en esta sección una figura geométrica, que en el mundo del automovilismo habla por sí sola. No necesita traducción a partir de que se ha convertido en un elemento de comunicación universal. Será, y trataremos, un Ovalo. Dicho así, en el mundo de los fierros, significa la marca Ford.

Nacida en el norte de América, pero ancló en todo el planeta con sus productos y con su inconfundible y único logo azul con letras en blanco. No es caprichoso, ni tampoco partidario de parte de Tribuna 2 traer este tema. Es que un 30 de julio de 1863 (siglo XIX) nacía su mentor, un tal Henry Ford, el hombre que generó una revolución en la industria automotriz y que puso al mundo sobre ruedas.

Esa tendencia creada en la ciudad estadounidense de Detroit, por supuesto, también hizo base en la Argentina. Sus calles fueron y son transitadas por productos del Ovalo, pero la competición significó un terreno fértil para desembarcar, desde la decisión de afincarse en General Pacheco. El Turismo Carretera, con las recordadas cupecitas y el Falcon, representaron dos de las grandes propuestas de peso del lado de Ford, que hoy han sido reemplazados por el modelo Mustang.

Ford en la historia

También el TC 2000 desde su nacimiento recibió en su regazo al Taunus, en sus versiones sedan y cupé, la Sierra, el Escort y siguen las firmas. Así es que la marca en cuestión en parte del folklore de nuestros fierros, antes y ahora.

El joven Henry Ford atravesó el tiempo a partir de haber recurrido a ideas que terminaron por romper paradigmas en la industria del automóvil. El primer punto de apoyo tuvo que ver con los alemanes Daimler y Benz, quienes habían empezado a lanzar al mercado los primeros automóviles (1885).

Esto motivó a Ford, quien se dedicó a construir sus propios prototipos. Su tercer proyecto recién encontró el camino al éxito, ya que desembocó en la creación de la Ford Motor Company (16 de junio de 1903). El propósito era fabricar automóviles sencillos y baratos destinados al consumo masivo de la familia media de los Estados Unidos. Y aquí aparecía la primera gran modificación, empezaba a romper los esquemas. Es que hasta allí la fabricación artesanal apuntaba a un público muy limitado, aquel de alto poder adquisitivo.

Por ello es que su figura no se apoya solamente en haber fundado una de las corporaciones automotrices más grandes del mundo, sino que incidió en la transformación de la industria, la economía y la sociedad del siglo XX. Queda claro que su visión no se limitaba a construir automóviles, buscó algo más. Y se entiende que esto pasaba por apuntar a otra porción de la sociedad. Es decir, a la clase media a la que, indefectiblemente, le cambiaría la vida y con ello cayó en la optimización de la fabricación a una escala que hasta ese momento se desconocía.

Así, sin querer, sin buscarlo, le dio forma a lo que se denominó “fordismo”, que no es otra cosa que un modelo de producción en masa. Henry Ford nació el 30 de julio de 1863 en una granja de Dearborn, estado de Míchigan. La chispa de la innovación era algo innato en Ford, y que lo llevó a dejar su hogar a los 16 años para anclar en Detroit. Allí se formó como aprendiz de maquinista y en el umbral del siglo XIX comenzó a utilizar su tiempo libre para experimentar con motores de combustión interna.

Así llegó a crear el Cuadriciclo, un vehículo algo rudimentario de cuatro ruedas e impulsado a nafta. Hizo ruido y ese sonido atrajo inversores, que le permitió independizarse. Primero fueron algunos intentos fallidos, pero representaron el preludio del éxito, puesto que en 1903 logró darle origen a la Ford Motor Company y el gran hito de la empresa apareció en 1908 con el famoso Ford T. Se trataba de un auto sencillo de conducir, fácil de reparar y resistente, más teniendo en cuenta lo agreste de la topografía de la época.

El éxito del modelo T, que apuntaba a los trabajadores, a la clase media estadounidense, hizo que la demanda superara a la capacidad de producción. Y allí Ford encontró la manera de romper los estereotipos validos en la industria. Es que, para solucionar tal problema, Henry Ford introdujo en 1913 la línea de ensamblaje móvil en su planta de Highland Park. Se inspiró en las líneas de transporte de los mataderos de Chicago, con lo cual implementó bandas transportadoras que llevaban las piezas directamente a los operarios.

Se trató de una verdadera revolución, tanto que el tiempo de fabricación de un chasis se redujo de 12 horas a tan solo 93 minutos. Y con ello se pudo bajar el precio del auto de 850 a 300 dólares en la década de 1920. Así, el automóvil dejaba de ser un lujo de los adinerados para convertirse, en la mayoría, en una herramienta de trabajo.

Resulta difícil calcular el impacto que generó Henry Ford en el mundo contemporáneo. Si bien no inventó el automóvil, ni la línea de montaje, ensambló ambos elementos con una visión comercial que transformó la geografía urbana e impulsó la creación de autopistas. Como único propietario de la compañía Henry Ford, quien falleció el 7 de abril de 1947, se convirtió en una de las personas más conocidas y más ricas del mundo. Sin embargo, dejó el legado que se refleja en la sociedad universal con la forma de un Ovalo.

Fotos: biografiasyvidas.com – pbs.org / Por: Osvaldo Alvarez – Tribuna 2

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