Entrevista

UNLAM: El grito de la sangre nueva

Un grupo interdisciplinario de alumnos de la Universidad Nacional de La Matanza desarrolla un proyecto para la puesta en pista de un monoposto eléctrico para ser parte de una competencia universitaria en julio de 2027 en Brasil. Tribuna 2 los visitó y compartió una tarde de trabajo en el taller.

“Puedo enseñarte a volar, pero no seguirte el vuelo”. Así reza parte de la letra de Milonga para Una Niña, de Alfredo Zitarrosa. En esa frase se contempla el paso del tiempo que lleva a un maestro a mostrar el camino para quienes lo suceden. Sería algo así como una herencia que marca esa oración del recordado cantautor uruguayo y uno de los más grandes defensores de la cultura latinoamericana.

Se trata de un canto a la sangre nueva que llega para continuar la senda y que se enquista en nuestros jóvenes. De ellos, muchos de ellos pueblan la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), pero sobresale un grupo de alumnos que se reunieron en lo que se ha dado en llamar el Motorsport UNLaM para llevar a cabo un proyecto que se centra en el desarrollo e innovación tecnológica, que impulsa la movilidad eléctrica en la Argentina.

Los alumnos de la UNLaM trabajando en el proyecto

El proyecto apunta al diseño y construcción de un monoplaza eléctrico para competir en la Fórmula SAE Internacional 2027, en Brasil. Se trata de una competencia universitaria de diseño e ingeniería, que desafía a alumnos universitarios a desarrollar monoplazas de competición, como si fuera una industria automotriz, que integra ingeniería, fabricación, gestión y negocios. En ese contexto se evalúa el desempeño del auto en pista, la calidad de las decisiones adoptadas por el grupo y de gestión.

George Faks, docente de ingeniería mecánica, dirige el equipo que componen unos 40 alumnos de la institución. “Motorsport UNLaM es un grupo interdisciplinario, compuesto por alumnos de diferentes carreras, como ingeniería, economía, derecho y comunicación social”, explica el docente a cargo, quien desde unos meses atrás cuenta con Leonardo Medina, profe de ingeniería industrial, que se sumó al proyecto. Los alumnos centraron su cuartel general en el taller de ingeniería de la entidad educativa, en donde el trabajo se desarrolla en forma presencial los lunes, jueves y sábado, que representan unas 18 horas semanales.

A fin de mes se completará una primera fase de la construcción, puesto que se exhibirá la parte delantera del monoposto en la Exposición de Proyectos en la UNLaM. La primera parte se realizó en forma virtual, con el cálculo y diseño del vehículo, que tendrá un peso de 300 kilos. Y ahora le seguirá el ensamble de diferentes elementos. Se trata de un monoplaza eléctrico diseñado desde cero, en el que se ha combinado la aplicación de aerodinámica de avanzada, una tecnología de punta y la búsqueda de la máxima eficiencia energética.

Los alumnos de la UNLaM trabajando en el proyecto

El sistema de propulsión es a través de un motor eléctrico con sistema de recuperación de energía cinética (KERS), que permite un máximo rendimiento en pista. Además, se utilizará un pack de baterías de ion-litio optimizado para entregar potencia constante durante toda la competencia. A su vez, las características del chasis se enmarcan en ser ultraligero, con una estructura de fibra de carbono y aleaciones especiales que maximiza la rigidez. En tanto, el diseño aerodinámico se ha realizado mediante simuladores CFD en busca de reducir la resistencia del aire al avance del auto en pista.

La idea

Todo prendió rápido desde la idea misma para que el proyecto se pusiera en marcha. El docente a cargo, George Faks se encargó de acercar la inquietud al Departamento de Ingeniería en 2025. Hubo quórum y enseguida se realizó la convocatoria y en el mes de junio del año pasado el equipo dio inicio a los trabajos en el taller de ingeniería mecánica de la entidad.

“Trabajo en escuelas técnicas y fui parte del Desafío Eco YPF, que tuvo que ver con la construcción de monopostos similares al que se ha encarado. Los chicos pedían que se hicieran más proyectos de ese tipo, y esto se constituyó en la base para que se me ocurriera elevar la propuesta a ingeniería de la universidad”, rememoró Faks, el padre del proyecto, cuyo objetivo “es el diseño de un auto de competición eléctrico para competir en Brasil, en la Fórmula SAE, que se será en el mes de julio de 2027″

Los alumnosde la UNLaM trabajando en el proyecto

El primer paso apuntó a dividir las tareas, ya que el diseño cuenta con varios sub grupos y cada uno de ellos trabaja en un área específica. Los chicos investigaron, diseñaron, pero en un momento hubo que volver a cero. “Surgieron problemas típicos de toda producción y así fue que se pasaron las vacaciones trabajando en el diseño en computadora”, recordó Faks.

Un taller a full

Un sábado a la tarde las aulas están en silencio, pero en el taller de ingeniería hay movimientos, ruidos a metal y computadoras con simuladores acercando certezas. En un rincón está la gente de chasis, con la soldadura eléctrica a full. “Estamos armando las mesas para soldar los caños que le darán forma al chasis del monopostos”, explicaron, en un pequeño paréntesis sin arco voltaico, Agustín Greco, Lucas Socastro, Zarina Kuxhaus y Tomas Peroncello. El grupo tiene bajo su responsabilidad no sólo el chasis tubular, sino también el sistema de suspensiones, masas de frenos, calipers, y amortiguadores.

Un poco más allá se agrupaban los chicos de electrónica, encargados de la propulsión que será eléctrica. Se enciende la pantalla de una nootbook, de donde salen imágenes de baterías y motores. Todo esto es manipulado por Sebastián Pulice, Diego Durán, Iván Cárdenas, Joaquín Fernández y Matías Petkovsek. Ellos cuentan que el auto contará con “baterías de litio; serán unas 288 celdas que le darán forma a tres módulos o packs y una tensión de 86,4 volts”, cuentan, quienes dieron nuestras de resiliencia cuando debieron rediseñar por completo el motor por cuestiones de presupueto.

Uno de los grandes recursos de la tecnología moderna aplicada al automovilismo deportivo se recuesta en la aerodinamia. Santiago Trossi, Julián Bordón y Rodrigo Anríquez tienen a su cargo el diseño de ese flanco. “Trabajamos sobre un piso plano, más trompa y carenado y los efectos de los flujos de aire”, comentan y afirman: “Los valores de cargas a diferentes velocidades se definen en un simulador aerodinámico llamado ANSYS con el que trabajamos”. Además, los alumnos de este departamento consignan que la carrocería determinada será de fibra vidrio y resinas que se utilizan en el ensamble, pero que “por ahora no es la idea de sumar alerones”.

El trabajo se ha implementado a través de un grupo interdisciplinario y en ese universo se sumaron alumnos de diferentes carreras. Por caso, el grupo de Recursos Humanos, Tecnología y Comunicación se integra con el mencionado crisol de conocimientos. Convocatorias de vacantes, control de horas de trabajo, elementos, higiene y seguridad, control de calidad de materiales, y verificar que el diseño se ajuste al reglamento de la competencia de la Fórmula SAE, es la tarea que se les ha encomendado a alumnos de economía, de derecho, de ingeniería informática y comunicación.

Del lado de ingeniería informática se sumaron Aldana Acosta, Giuliana Costabile, Nahuel Cejas, Nicolás Rodas, Valentina Maurno y Tomás Cáceres; de economía, Franco Ferrante (se encargan de sponsors, presupuestos, costos, compras, gastos), mientras que en Comunicación y Prensa se desempeñan Magalí Martínez y Martina Lizarralde, que dan a conocer el proyecto a través de las redes, como Linkedin, Tik Tok e Instagram. A su vez, en el área de Recursos Humanos, explican, que se “lleva el control de la presenciabilidad, horas trabajadas por cada uno de los integrantes del equipo, ya que debemos presentar informes al respecto en la competencia. También se arman los legajos de cada uno y entregar antecedentes de trabajo para un CV”.

Los encargados del flanco informático deben encargarse de manipular sensores, los sofware y la telemetría. “El auto lleva un controlador dentro del auto y otro estará en los boxes, al que le llegará mucha información desde el sofware del auto. Nosotros debemos verificar qué es lo que más se necesita mejorar. Es decir nos encargamos de la puesta a punto del auto a través de la información que envía una serie de sensores”, explican.

Pero además, la seguridad del auto está en sus manos. “Nuestra función también es estar atentos a aquello que el auto manifiesta en pista, por ejemplo, la temperatura de las celdas de las baterías. Ese punto es crucial y deben ser vigiladas de manera exhaustiva por seguridad, ya que un incendio de las baterías de litio no es simple de controlar”, cuentan.
La voluntad engarzada a los conocimientos, al aprendizaje y a la predisposición al trabajo, aparecen como los cimientos de este proyecto, alentado por los maestros, pero que la sangre nueva en el Motorsport UNLaM es la encargada de darle vida.

Fotos: UNLaM / Por: Osvaldo Álvarez – Tribuna 2

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