
El piloto de Ituzaingó, que milita en GTM, se subió como invitado a la Dodge de Carlos Pérez en el Procar. “Fue una hermosa experiencia que me dejó con las ganas de repetir”, aseguró.
En ocasiones trazarse un desafío y afrontarlo puede desembocar en aprendizaje, en saber, en sumar conocimientos. Vivir una experiencia inédita transporta a lo desconocido, pero la única manera de romper esa frontera es encarar para visualizar en dónde están los límites, si es que lo hay.
Lo cierto es que este prólogo con una pretensión filosófica encuentra razón y forma en un paso que decidió dar Lucas Barale, piloto del Gran Turismo Metropolitano. Y tuvo que ver son ser parte de una propuesta diferente a lo que está acostumbrado.
Es que en el marco de una fecha del Procar 4000 aceptó la invitación para acompañar a Carlos Pérez en la Dodge naranja N°47 en la Clase B. Se trató de una carrera con invitados que tuvo como escenario el circuito largo del autódromo Roberto Mouras de La Plata. Era un escenario diferente en muchos sentidos al que Barale decidió subirse y aprobó.

El piloto “Pretrofuel” fue de menos a más durante el fin de semana y el resumen le dio en positivo. “La experiencia fue hermosa y me quedé con ganas de repetirla algún día”, destacó en diálogo con Tribuna2.
La Dodge de Procar distaba de las prestaciones de su Dodge de GTM. Ni mejor, ni peor, en realidad diferentes. “Arrancamos de cero, sin conocer nada; ni el circuito largo de La Plata, ni el auto y además nunca había corrido con gomas slick”, admitió Lucas Barale, quien relató: “Así, el primer día de entrenamientos estábamos como a tres o cuatro segundos del tiempo del auto de Carlos Pérez, y terminamos frustrados porque estábamos lejos. Pero el equipo ayudó mucho y el sábado arrancamos mejor, achicamos las diferencias, tanto que en las tandas de clasificación para invitados entramos 22° entre 30 autos”.
La carrera resultó otra historia, que, de todos modos, le permitió sumar experiencia. “Hicimos una buena largada, veníamos en el pelotón muy entretenido, pero lo perdí al auto, entré en trompo y fue cuestión de remar desde atrás”, explicó el piloto de Ituzaingó y añadió: “Pese a todo pude sumar experiencia vuelta a vuelta, aunque a un giro del final, una falla eléctrica dejó sin chispa al motor”.



Si bien el abandono le puso un lunar a la experiencia, para Lucas Barale el vaso está medio lleno. “Fue complicado adaptarse, nos costó porque es distinto a lo que estamos acostumbrados, se entra a otra velocidad al curvón, con un auto que tiene grip y carga, pero a lo último giré en tiempos lógicos por ser la primera vez que me subía a un auto con estas prestaciones. Todo fue nuevo, nada que ver a lo que estoy acostumbrado en GTM, pero resultó excelente como experiencia”, analizó.
Dentro del terreno de los números Barale marcó el 22° tiempo en clasifica, en 1m 37s 218, a 3s del más rápido y en carrera finalizó 22°, con una vuelta menos a raíz de la falla eléctrica. En cuanto al piloto titular, Carlos Pérez clavó el octavo registro en la tanda de clasificación, en 1m 35s 170 (a 1s 513 del poleman), en cambio en la final apenas pudo girar seis vueltas.
La vuelta en Roque Pérez
La otra arista deportiva del piloto Petrofuel se plasma en la clase superior del Gran Turismo Metropolitano. En la carrera pasada, la 5° fecha desarrollada en General Belgrano, estuvo ausente por motivos personales, pero se prepara para lo que vendrá. Es que confirmó su retorno a la categoría en lo que será el sexto capítulo, que desembarcará en Roque Pérez, el fin de semana del 26 y 27 de este mes.
La reaparición de Barale se dará en el mismo escenario en donde, por la cuarta fecha, se llevó todo lo que estuvo en juego: pole, serie y final. “La Dodge está lista, como terminó en la carrera que ganamos en El Orejano. Por ello estaremos en la próxima para tratar de andar mejor de lo que lo hicimos en la anterior”, describió.
De cara a esa competencia, Lucas Barale probará diferentes elementos en busca de mejorar el andar de la Dodge amarilla. “La idea es probar otro carburador, uno de 32 que se nos ha permitido, puesto que ahora estamos con uno de 29. Pero también buscaremos mejorar con algunas modificaciones en el chasis”, apuntó.
Cuando setiembre esté cerca de pasar a la historia, Lucas Barale volverá a acelerar en el GTM, pero quizás ya sea de otro modo. Es que llegará con la valoración de la experiencia vivida sobre el asfalto del Roberto Mouras de La Plata, en donde comprobó que los límites aún están lejos.
Fotos: Lucas Barale / Por: Osvaldo Álvarez – Tribuna 2






