
Quienes forman parte del Mundial del Motociclismo están acostumbrados a los altibajos. La actividad significa un riesgo tal que el hecho de recibir la bandera a cuadros los domingos es un triunfo en sí mismo ya que nunca está todo dicho hasta el final.
La imprevisibilidad de los hechos por errores propios, pero también por fallos ajenos, son la esencia del MotoGP, donde el riesgo está agazapado en cada frenaje o en cada curva luego de alcanzar velocidades superiores a los 300 km/h.
Marc Márquez volvió al triunfo el fin de semana pasado en Hungría luego de varios meses y tras uno de los inicios de temporada más complicados en su trayectoria personal, con caídas y operaciones.
Y este domingo de MotoGP en Balaton Park la moneda de la fortuna también estuvo de su lado al emerger indemne de una caótica largada en la que quedaron fuera de combate apenas iniciada la carrera aquellos pilotos que podrían haberle complicado su camino al triunfo. Y otra vez la seguridad fue tema de conversación, ya que luego de un Gran Premio de Italia una semana antes sin incidentes, el fantasma de los golpes duros del 17 de mayo pasado en Barcelona regresó.

Desde hace meses que la categoría está trabajando en el acuerdo comercial entre equipos y organización, tal como es la norma actual en el deporte motor del más alto nivel. Este convenio, que se renueva cada cinco años, tiene un nuevo actor, ya que antes quien encabezaba la mesa era el español Carmelo Ezpeleta y desde hace un par de temporadas el control está en manos de Liberty Media, los mismos dueños de la Fórmula 1.
Lo que antes era Dorna Sports ahora es MotoGP Sports Entertainment Group, y lo que está en juego es ni más ni menos que el reparto entre los equipos de los premios y ganancias para el próximo lustro con IRTA, la International Racing Teams Association. La entidad fiscalizadora, la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), solo se ocupa de la parte deportiva aunque debe coordinar todos los requerimientos de tanto de la parte comercial como de los equipos.
La firma del acuerdo se hará en los próximos días y esto generará una catarata de anuncios de cambios de pilotos de cara a la temporada 2027, pero también dará pie a que vuelvan a ponerse sobre la mesa las cuestiones de seguridad que involucran a todas las partes.

Si bien los circuitos “trabados” suelen generar espectáculo por tener rectas cortas y varias oportunidades de frenaje, no significa que deban ser más peligrosos como lo es el trazado húngaro utilizado el fin de semana pasado, ya que esos frenajes son chicanas u horquillas cerradas.
En la última vuelta de la carrera de Moto3 se produjo una caída múltiple que involucró al argentino Valentín Perrone y que tuvo como principal damnificado a David Muñoz, quien quedó internado con fractura de cadera y de su brazo izquierdo.
Más tarde, en la largada de MotoGP, Jorge Martin quiso detener por primera vez su Aprilia llegando a la cerradísima curva 1, pero perdió el control de su máquina, generando su propia caida y la de su compañero de equipo y líder del campeonato Marco Bezzecchi (quien abandonó por primera vez en el año).

Raúl Fernández, también piloto satélite de Aprilia, se fue al piso y debió abandonar, mientras que Fabio Digiannantonio quedó involucrado en el accidente, pero pudo volver a la carrera muy lejos del grupo lider.
Márquez así vio su camino despejado al triunfo, ya que las tres Aprilia y Digiannantonio con su Ducati eran potenciales grandes rivales en un trazado “stop-and-go”. Por otro lado, un rumor que comenzó a circular el viernes se hizo más fuerte al terminar la carrera: esta fue la segunda y última vez que el MotoGP estará en Balaton Park, solo resta la confirmación oficial.
A la falta de certeza en el aspecto seguridad se sumó una escasa concurrencia de público, algo que le quita hasta incentivo a los mismos pilotos, que salieron a recorrer la vuelta de reconocimiento con tribunas semivacías, lo que sentenció el destino de la fecha húngara, la cual seguramente se celebrará en 2027 en Budapest, el mismo escenario de la Fórmula 1.

La gran paradoja es que se gastaron 200 millones de dólares en hacer el circuito, pero el diseño de la pista contó con el asesoramiento de quienes velan por la seguridad de los pilotos, pero meses antes de la primera carrera hubo que rehacer por completo la última curva y se agregó una chicana rumbo a ese sector. Solo esperamos que no sean los mismos que definan los patrones de seguridad para el callejero de Adelaida 2027.
El balance final luego de la octava fecha del año es que Marc Márquez está otra vez en carrera. Reescribiendo los libros de historia y estadísticas el catalán el domingo llegó a los 100 triunfos entre todas las categorías del Mundial. Si bien está quinto en el torneo, a 72 unidades del líder Bezzecchi, reconoció tras la competencia que su físico está volviendo a su nivel de máxima competitividad. Aún quedan 14 Grandes Premios y MotoGP es el reino de las grandes sorpresas y recuperaciones. Aquí todo puede pasar y los fanáticos alrededor del mundo, agradecidos.
Fotos: Prensa MotoGP / Por: Matías Sánchez






