
El deporte motor será riesgoso siempre, está en la naturaleza de la propia actividad exponer el cuerpo humano a situaciones extremas, pero en el motociclismo, tal el MotoGP, la “carrocería” es el propio cuerpo del piloto y ahí ya entramos en terreno des lesiones permanentes o mortales. El peligro se puede minimizar, pero nunca dejará de existir.
Tanto la FIA como la FIM, las máximas entidades rectoras para autos y para motos, tienen grupos de trabajo para maximizar las medidas de seguridad, tanto activa (en el cuerpo de los protagonistas y sus autos o motos de competición) o pasiva, es decir, los escenarios de cada evento, que pueden ser también permanentes o no.
Ambas entidades tienen publicados manuales con detalles tanto para el diseño de la pista, sus protecciones laterales, muñecos de goma, boxes, etc. Hasta los colores de las banderas tienen su respectiva escala de colores según la clasificación Pantone y la pintura del asfalto está regulada para evitar problemas de grip.

El gran punto es cuestión es que a veces lo que le conviene a uno, es totalmente contraproducente al otro. Un piano puede ayudar a contener o a demarcar los límites para un auto a máxima velocidad, pero para una moto y su piloto puede ser una rampa de lanzamiento. Lo mismo puede ser una cama de leca o desaceleración. Su diseño puede ser eficaz para una moto pero no para un auto. Entonces la frase a utilizar es: “Hay que aunar criterios”.
MotoGP vivió hace unas semanas en el GP de Catalunia dos situaciones que son inesperadas pero que están en estado de latencia: se sabía que algún día iban a pasar, por no habian pasado nunca, y las dos relacionadas con temas técnicos o de diseño de una moto: la abrupta e inesperada pérdida de velocidad de Pedro Acosta con Alex Márquez inmediatamente detrás de él generó primero un impacto entre las motos y luego el desvio de este último a un costado de la pista, un salto generado por una calle auxiliar y la posterior caida hasta quedar detenido a unos 300 metros del impacto inicial.
La otra escena espeluznante en el MotoGP fue en la relargada luego de la bandera roja por el incidente recién mencionado, en el que vimos volar al francés Johann Zarco con su pierna izquierda enganchada entre la rueda trasera y el cuerpo central de la Ducati de Pecco Bagnaia. Tanto Márquez como Zarco pasaron la noche internados en observación, pero a las 24 horas fueron dados de alta para continuar sus respectivas recuperaciones en sus domicilios particulares.

Como consecuencia de esto el fin de semana pasado en Mugello, circuito donde el sábado Jorge Martin batió el récord absoluto e histórico de velocidad final para una moto del Campeonato Mundial con 378.6 km/h., se hizo una reunión para evaluar posibles soluciones a estos temas, destacándose la posibilidad de ampliar la distancia entre fila y fila de largada, que actualmente es de 9 metros, para que no lleguen las motos tan juntas a la primera curva, como así también eliminar el sistema dinámico que regula la altura de las motos en carrera. Otra reforma sería colocar protecciones extra en los laterales de las motos, de manera tal que no haya posibilidad que una pierna, o porque no un brazo, de un piloto quede entre las partes de una moto.
Toda este ambiente se respira en el paddock del MotoGP horas antes de ir al circuito húngaro de Balaton Park, de 4.075 metros de perímetro y sentido antihorario, el cual padece cuestionamientos de seguridad desde el mismo momento en que se dió a conocer su diseño, ya que cuenta no con una, sino con tres chicanas, las cuales en los mismos manuales de motociclismo se “recomienda” no incluirlas en los diseños de circuitos, pero que para carreras de autos son necesarias cuando el espacio donde está emplazado el circuito no abunda.

La limitación de espacio de este trazado es tal, que el año pasado la KTM de Pedro Acosta voló en plena clasificación y pegó en una de las 36 cámaras que la la categoría tiene para su transmisión oficial. El camarógrafo, Joao, tuvo reflejos rápidos y dio un paso atrás, pero quedó en evidencia hasta donde puede llegar una máquina de 160 kg. descontrolada a más de 200 km/h., convirtiéndose así en un proyectil.
Las chicanas son una amenaza permanente en el motociclismo. Una caida en ese sector, donde justamente se llega frenando al máximo, genera una altísima probabilidad de golpear a otro piloto que esté transitando la misma zona o de quedar expuesto ser golpeado por otro piloto al aparecer en su trayectoria y sin posiblidad de una maniobra evasiva, que en una moto también sería una potencial caida. Esperemos no vivir de estas situaciones el próximo fin de semana.
La actividad de la octava fecha del MotoGP comenzará el viernes con una práctica de 45m y la preclasificación de una hora, la cual define que pilotos van a la Q2 (los primeros 10) mientras que los restantes deben pasar por la Q1. A las 10.00 del sábado será la carrera Sprint a 13 vueltas mientras que a las 9.00 del domingo se largará la cuarta edición del GP de Hungría, la segunda en Balaton Park, sobre 26 giros, en lo que será la carrera de menor cantidad de kilómetros recorridos en el año: 105,9. Todo con transmisión en vivo de ESPN y Disney Plus.
Fotos: MotoGP / Por: Matías Sánchez






