Formula 1

La Ferrari T3 vuelve en el tiempo

Se trata de uno de los autos de Fórmula 1 más emblemáticos y que fue conducido por Carlos Reutemann en 1978. El 25 de abril, la Ferrari T3 será subastada en Mónaco, junto a otras joyas de la Máxima.

La historia guarda en sus entrañas fotos, imágenes, sensaciones, aromas, circunstancias, y el punteo podría seguir. ¿Pero, qué valor monetario puede tener, si es que lo tiene, cada uno de ellos? Seguramente surgirán posturas que pasarán por distintas formas de enfocar el asunto. De todos modos, no parece haber dinero en el mundo que pueda pagarlos. Porque quién podrá otorgarles el precio justo y desde dónde marcarlo.

Cómo ponerle una cantidad de dólares al Max5 de Meteoro, o al Tronco Móvil de los Picapiedras o a cualquiera de los recordados Autos Locos. Claro, usted dirá, y con razón, son caricaturas, que en muchos casos formaron parte de una infancia. Lo cierto es que el criterio se extiende más allá de la ficción y desembarca también en la arena de la vida misma.

La Ferrari T3 que sale a subasta

Y encuentra fundamento y raíz en el presente, en lo que sucederá en Mónaco el 25 de abril próximo cuando se ponga en subasta a una joya del automovilismo mundial, como lo es la recordada Ferrari 312 T3 chasis 036, que en 1978 guió Carlos Alberto Reutemann en la Fórmula 1.

Se trata de un pedazo grande de la historia del automovilismo universal, que será subastado por RM Sotheby´s, con un valor aproximado a los 5 millones de euros. De acuerdo a lo que fue informado desde los organizadores, el producto de Maranello cuenta con un motor boxer de 12 cilindros, una caja de cambios manual de cinco velocidades, tres juegos de neumáticos, gatos hidráulicos y un embudo para carga de combustible. Todo por cinco palitos, al menos. Una ganga, por donde se lo mire.

Asimismo, la realización, en el marco de The Monaco Auction 2026, también incluirá objetos personales de Juan Manuel Fangio, y cuatro autos más, todos legendarios y con ricas historias. Así, entre los lotes a subastar también habrá otras joyas.

El segundo coche que saldrá al mejor postor es la Ferrari 642 de 1991, también conocido como Ferrari F1-91, que condujeron Alain Prost y Jean Alesi; el Toleman TG183B, que representó el primer coche de Ayrton Senna en la F1; el Fittipaldi F6/A, utilizado por el brasileño, Emerson Fittipaldi en 1979; y el Jordan EJ13 de 2003, que fuera conducido por Giancarlo Fisichella, Ralph Firman y Zsolt Baumgartner.

La Ferrari T3 que sale a subasta

La T3 y Lole, un duo de peso

La Ferrari 312T3, sin dudas, representó uno de los puntos más sobresalientes del Lole Reutemann en la Máxima y que también estuvo en manos del canadiense, Gilles Villeneuve.
El modelo T3 de Ferrari significó un salto de superación en lo estético, pero también en las prestaciones. Su aparición en pista se dio el 4 de marzo, en el contexto de la tercera fecha de la temporada, en el Gran Premio de Sudáfrica, desarrollado en el autódromo de Kyalami y al mando de Carlos Reutemann y Gilles Villeneuve.

Representó la evolución de la T2, que le diera el título al Cavallino Rampante en 1975 y 1977, con Niki Lauda al mando, y que se despidió con una victoria en Brasil 1978 a manos del Lole en Jacarepaguá, Río de Janeiro. En esa temporada fueron cuatro victorias para la casa italiana. Tres para el santafesino, en Long Beach (costa oeste de Estados Unidos), Brands Hatch (GP de Inlgaterra) y Watkins Glen costa Este de Rstados Unidos), y la restante la aportó Gilles Villeneuve, en su tierra, Canadá.

Mauro Forghieri tomó el desafío de diseñar un auto que estuviera a la altura de batalla que se venía contra los Lotus de efecto suelo, toda una revolución tecnológica para la época. Así fue que apareció la T3, que mantenía el motor compuesto de 12 cilindros, que entregaba una potencia estimada en 515 CV. Y a todo esto, Ferrari con su nueva criatura se preparaba para acomodarse al nuevo mapa marcado por la avanzada de los neumáticos radiales franceses de Michelin, que tomaron el lugar que había dejado vacío Goodyear, y el peso cada vez mayor de la aerodinámica en la F1.

Por ello, Forghieri rediseñó ese chasis para lograr un mejor flujo de aire, a partir de la modificación de pontones y alerones. Con todo ello, aquella 312 T3 se constituyó en un auto competitivo, pero no alcanzó para domar a las flechas negras de Colin Chapman, que revoleó su gorra seguido en una temporada dominada por el Lotus 79. De todos modos, Carlos Reutemann festejó tres triunfos, Villeneuve uno, y así Ferrari fue escolta de Lotus en la Copa de Constructores, mientras que en el de pilotos, Reutemann terminó tercero y el canadiense, noveno.

La Ferrari T3 que sale a subasta

Por ello, aquella temporada 1978 de la Máxima podría tomarse como una bisagra tecnológica, en la que mucho tuvo que ver el revolucionario concepto del efecto suelo, que concibió Lotus. Ante esto, Ferrari opuso toda la sapiencia de su cuerpo de ingenieros y diseñadores, armó una dupla de pilotos que combinaba talento y experiencia -el Lole- y la osadía y la audacia a veces extrema -Villeneuve-, que escribió una de las páginas más exquisitas de la Casa de Maranello.

El vaso medio lleno marcó que Reutemann ganó carreras en un alto nivel, y que Villeneuve se consolidó como el futuro. Sin embargo, la 312 T3 había dejado bien en alto del nombre y prestigio de Ferrari pese a la hegemonía de la casa britanica, con Mario Andretti como el 1.

Pero, además dejó un exquisito borrador para el desarrollo de lo que vendría, la 312 T4, que en manos del canadiense y del sudafricano, Jody Scheckter puso nuevamente a los autos rojos en lo más alto de la Fórmula 1. Ese también fue el legado de la 312T3, un auto por demás recordado, que vuelve en el tiempo para ser protagonista nuevamente. Forma parte de los más emblemáticos que salieron de Maranello, tiene un valor histórico, que traspasa las más grandes fortunas del planeta.

Fotos: www.superdepor.com.armotorsport.com – TV Pública / Por: Osvaldo Álvarez

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