
Trabajo silencioso, disciplina y una pasión intacta: la vida de Hugo Mazzacane, dedicada de lleno a sostener y hacer crecer el automovilismo.
Hay personas que no necesitan estridencias para dejar huella. Hugo Héctor Mazzacane es una de ellas. A los 79 años, su vida sigue marcada por una rutina inquebrantable, una ética de trabajo feroz y una pasión que nunca se apaga: el automovilismo.
Quienes lo conocen saben que no hay horarios ni medias tintas. Según relata un allegado cercano, sus días comienzan a las cinco de la mañana, mucho antes de que la ciudad despierte, y se extienden hasta bien entrada la noche, con jornadas de 14 o 15 horas que se repiten desde hace décadas.
Antes de llegar a las oficinas de la ACTC, ubicada en la calle Bogotá 166 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mazzacane controla personalmente la carga de los camiones de su distribuidora de bebidas PyME, con más de 50 años en el mercado. Todo debe estar en orden para él. Ese mismo nivel de atención y control lo traslada luego a su rol como dirigente en el cargo de presidente de la Asociación de Corredores de Turismo Carretera, cargo que ejerce con firmeza y decisión desde el 2013.
Los martes, “Día de reuniones”, llega a la sede de la ACTC a primera hora y se queda hasta que la tarea está cumplida, pasadas las 21. Observa, anota, analiza y decide. Habla poco, pero cada indicación tiene peso e importancia y debe ser ejecutada.

Su vida cotidiana está hecha de gestos simples y hábitos firmes. Le gusta comer fideos, “en el lugar que se los prepara”. El primer plato lo come rápidamente, mientras que el segundo se lo lleva a su casa o a su motorhome, de acuerdo a donde se encuentre, y lo deglute recalentado. Se acuesta temprano cuando no hay compromisos, entre las 20 y 21, lee el diario “Clarín” en formato papel todos los días. Durante años, su punto de partida de todas las mañanas es un café en una estación de servicio Shell, ubicada en las avenidas 7 y 32 de La Plata, donde reside, luego de haber pasado por la distribuidora anteriormente. Son detalles que construyen un perfil singular, de alguien que nunca buscó mostrarse, sino hacer, fiel a un estilo.
Mazzacane confía poco y exige mucho, empezando por sí mismo. Tal vez por eso conserva pocos amigos, pero muy leales. Entre ellos, el histórico chofer del ligado a la memoria de Roberto Mouras, “quien conducía el motorhome (Oly)”, con quien mantiene un vínculo afectuoso y constante desde aquella época.
También es coleccionista: guarda afectos en objetos, colecciona jarrones de cerveza de todo el mundo, radios antiguas y otros elementos, piezas cargadas de historias que conserva con el mismo cuidado con el que protege la tradición del automovilismo nacional. Conocedor profundo y memorioso a la hora de hablar de la historia del Turismo de Carretera, conservando en su memoria detalles íntimos y personales de cada uno de los protagonistas.

Nacido el 22 de septiembre de 1946 en Los Pinos, partido de Balcarce, fue corredor, acompañante y dirigente. Fundó y creó el Autódromo Roberto Mouras de La Plata, un espacio emblemático para generaciones de pilotos y equipos. Cada día que uno ingresa al autódromo encuentra una obra más de las que él ha soñado. Su última creación y ejecución fue la capilla que presentó en el último Gran Premio Coronación de la temporada 2025. Su compromiso lo llevó a ser declarado Personalidad Destacada del Deporte por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en un acto realizado en el Salón Dorado, un reconocimiento que la dirigencia política de CABA reconoció la tarea de Hugo.
Como hombre de mucha acción ha superado historias difíciles de su vida y sigue luchando; últimamente ha soportado tratamientos duros, lo que lo hace tener como compañero inseparable un sweater de hilo, aún en días de calor extremo. Colores tradicionales u oscuros como su perfil bajo y presencia constante.
Hugo Mazzacane vive por y para el automovilismo, en cada decisión, en cada kilómetro recorrido, en cada carrera que sigue con la misma atención que el primer día. Su legado y sabiduría no están solo en los cargos o las obras, sino en una forma de entender la pasión como trabajo, responsabilidad y entrega absoluta para hacer crecer día a día al automovilismo nacional.
La historia de este bonaerense se engrandece día a día y con el paso del tiempo ha ingresado a la historia de los grandes dirigentes del deporte de Argentina. Un sello y una marca que se ha convertido en un hecho imborrable con el paso del tiempo.








