
Hace 28 años, Diego Martínez empezó solo en un taller y hoy es referente. Constructor, preparador y un hombre hecho de trabajo y pasión.
Diego Martínez hizo del automovilismo su trabajo desde hace casi tres décadas. Con un taller propio y decenas de autos construidos, se ganó un lugar a base de constancia y experiencia dentro del ambiente. Constructor, preparador, mecánico y hasta parrillero, como él mismo se define entre risas. Pero, sobre todo, un apasionado que vive el automovilismo como una profesión y como una forma de vida.
Aunque su camino parecía apuntar a otro lado —jugó al rugby y se desempeñaba como segunda línea—, el destino lo terminó llevando al mundo de los fierros. Y ahí se quedó.
“Este es el año 28 de taller solo”, cuenta con orgullo. Un recorrido que no fue lineal: comenzó trabajando junto al equipo de Gaspar Díaz en los inicios del TC Pista, luego se lanzó por su cuenta en el zonal, tuvo un paso por el Turismo Carretera junto a Fabián Fuentes y Gianni Deambrosi, y finalmente volvió a sus raíces.

Hoy, Diego Martínez además de sostener su taller, abastece a distintas categorías zonales de todo el país. Ya lleva construidos 58 autos desde cero, una cifra que habla por sí sola. En categorías zonales, su sello está presente en múltiples máquinas, como las de Alan Guevara, Fabián y Luis Maggini, entre otros.
El reconocimiento dentro del ambiente no es casual. Sus autos no solo están bien hechos: también funcionan. Hoy habla de su presente con la mirada de quien conoce cada detalle desde adentro. Pero si hay algo que el automovilismo le dio a Diego, va más allá de los resultados. “Gracias al automovilismo, a donde vaya tengo un amigo, eso es lo importante”, dice. Y en esa frase se resume todo: años de trabajo convertidos en vínculos, puertas abiertas y respeto ganado en cada circuito.
Martínez también reconoce a una figura clave en su presente: Germán Pietranera, a quien considera “uno de los mejores”. La llegada del piloto representa un nuevo desafío que asume con la misma humildad de siempre, pero con la experiencia de quien ya construyó su propio camino.

“Germán es un amigo, él siempre corría con nosotros las carreras de Binomio invitado y bueno, ganamos siete carreras y bueno, justo en el año pasado decidió cambiar de equipo, así que bueno, nos eligió y para nosotros un orgullo, aceptamos el desafío, sabemos que estamos con uno de los mejores, para mí el mejor”, resalta Diego.
En lo cotidiano, su rutina no cambia demasiado: “Me levanto pensando en automovilismo, me acuesto pensando en automovilismo, es todo, es parte de mi vida”, expresa. Antes de cualquier cosa, agradece. A Dios, por un día más. A la vida, por la familia. Y al automovilismo, por haberle dado no solo un oficio, sino una identidad. Diego Martínez arma autos, pero sobre todo construye su camino día a día, con trabajo y compromiso.
Fotos: Emiliano Del Aire / Por: Morena Pérez – Tribuna 2







