
Carli Martínez, ganador en la Promocional, con una Chevy destacó la paridad en la divisional, pero que, a la vez “somos optimistas en que vamos a andar bien en el año”.
La temporada pasada no lo tuvo en sus clasificadores de manera constante. El golpe de la economía había estrechado las chances para darle al acelerador en el Gran Turismo Metropolitano. En los tramos finales apareció nuevamente en acción y llamó la atención de todos. Avisó. Carli Martínez se dio el gusto de volver en la Clase Promocional para cerrar el año con un triunfo y así dejó flotando la sensación de ser un sólido candidato a estar en la conversación por los puntos gordos. Y se encargó de confirmarlo en el inicio del 2026. Porque con una Chevy se alzó con la victoria en Roque Pérez, en donde ya conocía las mieles de la victoria.
Siempre resulta generoso y motivador recibir primero que nadie la bandera de cuadros. Es que los objetivos se renuevan y las energías cambian. “Demostramos que el auto está para pelear en carrera, pero también es cierto que hay varios que son candidatos. Por eso, no va a ser fácil el año”, analizó el piloto de General Las Heras. “La idea es hacer la temporada completa y si es posible estar lo más adelante posible”, se entusiasmó y agregó: “Tenemos claro que hay que ir carrera a carrera y ver cómo transcurre todo, pero trataremos que nada se rompa para tener un año entero de competencia; somos optimistas en que vamos a andar bien”.
Carli Martínez fue parte de la actividad de la Promocional en las dos últimas fechas doble de la temporada pasada, ya que no había corrido durante el resto del año. “Pude volver en la parte final del 2025 y como se había creado la Promocional nos mandamos allí, ya que había corrido en 2024 en el GTM tradicional, cuando sólo era una clase, en binomio con mi papá”, comentó,

El primer ganador del 2026 en la Promocional cuenta con un vasto camino recorrido en los zonales. El arranque se dio en el karting, categoría 70cc de Las Heras y Navarro, en donde se alzó con el título en 2003 y 2004; el TC Roqueperense fue su segunda experiencia en 2012 y 2013, con la Chevy que hoy guía en el GTM, pero que también lo acompañó en una muy buena campaña en el TC Provincial.
De allí pegó el salto al GTM, en donde ya dio muestras de su poderío con el Chevrolet. Los costos y la vida diaria, complicada para la mayoría de los argentinos en cuanto a lo económico, aparecen como obstáculos para acelerar en cada fin de semana de carrera. “El tema costos complica, porque cuesta juntar la plata, pero le hacemos frente”, admitió.
De hecho, Carli Martínez estuvo cerca de ausentarse en el arranque de la temporada. “Veníamos complicados, pero sabíamos que el auto estaba bien. Se trataba de que era la primera del año, y en realidad queremos hacer el año completo, cosa que no pudimos hacer el año pasado”, explicó y añadió: “Además, a papá lo habían operado días antes de la carrera y también dudamos por eso, pero en definitiva la familia y amigos me acompañaron”.
Así, el triunfo llegó para darle la primera gran caricia al piloto de General Las Heras, cuando todavía mantenía el recuerdo fresco del triunfo en 2025. “Hicimos un repaso general para mantener el nivel del auto. Y hasta mejoró un poco, y quizás yo también, porque me voy soltando también”, entendió y dejó abierta la puerta para seguir escalando. “Al auto, tal vez, le faltaba un trabajo más fino, que por falta de tiempo siempre uno termina justo y vas a la carrera como estás. Pero mejoramos bastante”, aseguró.

Si bien la victoria es un tesoro que quedó en sus manos, Martínez tiene claro que en el camino encontrará fieles rivales en pista. “Subió mucho el nivel de la categoría, puesto que hubo 4 o 5 autos parejos”, analizó y argumentó: “José Cesario debutó con un Ford que iba muy rápido; de hecho hizo la la pole, tuvo mala suerte porque en su serie apareció el pace car. En la final estábamos mano a mano y si no se hubiera pasado en una curva, que lo retrasó, habría sido candidato, lo mismo que la Chevy de Fedeli, que en las últimas vueltas me trajo cortito”.
El final fue feliz en El Orejano para el bonaerense, quien cerró: “Siempre es todo medio cuesta arriba, más aún si no salen las cosas, porque uno se frustra, pero cuando salen bien todo es lindo; bajar del auto y ver las caras de satisfacción de los que te ayudan, vale más que cualquier trofeo”.
Primero, la familia
Una de las particularidades que muestra el Gran Turismo Metropolitano se recuesta en ese ambiente familiar, cálido, simple que asoma cada fin de semana de carrera. Todos sus componentes enaltecen esa cualidad que no se encuentra en todos lados, más cuando la competitividad trasunta las posturas de cada uno. Sin embargo, ese toque de familiaridad cruza límites, fronteras, porque se aloja en cada taller, en cada hogar, en cada gazebo que se arma en medio del verde de un circuito. Los Martínez, por caso, son un paradigma. Porque lo cocinan, lo preparan y lo “venden” ellos mismos. Asoma como la base de los éxitos, como el que logró Carli Martínez en la primera fecha de la clase Promocional.

En Las Heras se cocina todo, manso, sin apuros, pero con absoluta continuidad, pese a los escollos económicos. El ambiente familiar también se concentra en el día a día en la empresa de aberturas que los Martínez manejan desde hace varias generaciones en General Las Heras. Y de allí, sin escalas, esa forma de sentir se traslada al automovilismo.
Carlos Martínez padre le da vida al motor Chevrolet, Carli da una mano en el chasis y el grupo cercano siempre está listo en la trinchera para poner el hombro.
“El auto no sale de nuestro taller, salvo cuando debemos reparar determinados elementos en otro lugar. Mi papá (Carlos) arma el motor, yo lo ayudo con el chasis, así es que el auto se hace en familia”, contó el ganador en El Orejano.
Fotos: Carli Martínez / Por: Osvaldo Alvarez – Tribuna 2






