
Cada carrera de NASCAR en Talladega siempre ofrece momentos memorables y la correspondiente a la fecha 34 de la temporada 2026 no fue una excepción: dos grandes accidentes que dejaron a casi la mitad de los autos en pista y una definición ajustadísima de la que emergió como ganador el actual campeón y líder del torneo Kyle Larson.
El último evento en un superóvalo del año siempre tiene un ingrediente dramático, al efectuarse en el tramo final del calendario, donde un pequeño o leve contacto a más de 320 km/h. puede echar por tierra todo el esfuerzo de una temporada.
Con sus 4.280 metros de recorrido, peraltes de 33 grados de inclinación y su ancho de 16 metros, Talladega representa el óvalo más grande de todo el calendario, donde la velocidad y la succión son factores determinantes para ganar o perder una carrera.
Kyle Larson (Chevrolet/Hendrick) inició la carrera desde la 10ma. posición luego de haber tenido un fin de semana para el olvido siete días antes en Phoenix, donde debió retirarse tras golpear el muro exterior, luego de haber padecido una mala puesta a punto, que lo tuvo por detrás de la 20ma. posición toda la competencia hasta el momento del abandono.
Por las características de este trazado, NASCAR cambió radicalmente para este año el formato de la carrera. En lugar de tener dos primeros tramos “cortos”, con una sola detención en boxes cada uno, y un tramo final “largo” con dos paradas en boxes, como es habitual todo el resto del calendario, esta vez fue el primer tramo largo y los dos finales cortos.
Esto hizo que el equipo Roush Fenway Keselowski planificara la primera parte de la carrera de una manera inédita: sus tres autos, tripulados por Chris Buescher, Ryan Preece y Brad Keselowski, se ayudaron mutuamente para escapar del resto del pelotón, creando una distancia de casi 40 segundos con el cuarto, cuando la vuelta en carrera demanda 49 segundos. Luego de las dos primeras ronda de paradas en boxes muchos autos quedaron ya con vueltas menos, con Buescher como ganador de una etapa inicial de 98 vueltas.
En la etapa 2 el triunfo parcial fue para Joey Logano (Ford/Penske) luego del primer gran accidente del fin de semana, que involucró a casi la mitad de los participantes del Chase, siendo Ryan Blaney (Ford/Penske) el principal perjudicado, debiendo abandonar, y quedando dañados los vehículos de Tyler Reddick, Bubba Wallace, Chase Elliott, Denny Hamlin, Daniel Suárez, Ty Gibbs y Ryan Preece.
El tramo final fue creciendo en tensión, con intercambios permanentes en el liderazgo, hasta que a cinco vueltas de la bandera a cuadros vino el segundo gran golpe del fin de semana, con más de 15 autos involucrados. En plena recta principal Carson Hocevar (Chevrolet/Spire), ganador de primera carrera aquí de este año, tocó desde atrás a Joey Logano, enviándolo contra la pared exterior, todo esto peleando por la cuarta posición.
El propio Hocevar se cruzó hacia la parte interna, impactando contra los demás autos que también buscaban evitar el accidente. Logano no solamente golpeó la barrera SAFER, sino que también volcó, recorriendo casi 200 metros de forma invertida hasta detenerse frente las tribunas. Riley Herbst (Toyota/23XI) salió descontrolado hacia la parte interna del circuito luego de pegar de lleno en la pared exterior, y sin ninguna posibilidad de frenar, golpeó las protecciones a casi 200 km/h.
Con el Mustang de Logano volcado y muchos autos más detenidos en la zona de llegada salió la bandera roja para reordenar las condiciones de carrera 5 vueltas del final, con Chris Buescher y Chase Briscoe, también participantes del Chase, obligados a abandonar.
Larson lideró el reinicio y fue el primero en recibir la bandera blanca que indica el ingreso a la última vuelta, seguido por Ricky Stenhouse Jr. (Chevrolet/HYAK) y Austin Hill (Chevrolet/Childress). Al ingresar en la recta opuesta por última vez, Stenhouse Jr. y Hill superaron uno por lado a Larson, dejándolo solo en el carril del medio.
El líder del campeonato perdió 10 lugares en cuestión de segundos, pero el caótico tránsito del pelotón de punta rumbo a las dos curvas finales lo benefició. Mientras Hocevar quería ir por el lado externo junto a la pared, Larson se colocó detrás de Cole Custer, quien le generó el impulso suficiente para superar a 5 rivales al salir de curva 4.
El líder era Stenhouse Jr. con Austin Hill detrás suyo, pero su auto comenzó a quedarse sin combustible en los últimos metros de carrera, haciendo que el pelotón se abra hacia la derecha y dejándole es espacio a Larson para transitar por el carril interno. Con los autos abiertos en abanico rumbo a la bandera a cuadros, Stenhouse venía por la pared, Byron a su lado, Larson por el tercer carril y Chastain por la parte baja.
Los cuatro cruzaron la línea de llegada separados por 73 milésimas de segundo. Larson ganó la carrera por 41 milésimas sobre Byron, Stenhouse Jr. fue tercero a 66 milésimas y cuarto quedó Chastain, en un final que ni el propio ganador podía creer que había sucedido, ya que increíblemente también fue su primera victoria en este tipo de superóvalos.
“No sé, tuve mucha suerte con la forma en que se dieron las cosas. Estaba muy tenso en las curvas uno y dos con Hill, empujándome; aunque en realidad me estaba ayudando” dijo Larson. “Estaba furioso conmigo mismo al salir de la curva 2, incluso solté las manos del volante, estaba muy enfadado. Pero, de repente, se abrió un hueco y pude mantener mi empuje. Es una forma increíble de conseguir mi primera victoria en un superspeedway”.
Esta victoria fue un gran golpe de Larson rumbo a las dos competencias finales del año. Había llegado a Talladega con solamente 5 puntos sobre su escolta Christopher Bell y ahora, con la mayoría de sus rivales al título involucrados en accidentes, se va con 73 de diferencia con Denny Hamlin cuando hay 152 unidades en juego entre la carrera del fin de semana próximo en Martinville y el cierre en Miami.
Los números de NASCAR en Talladega
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Este sábado Martinsville tendrá presencia argentina en la categoría O’Reilly, ya que Baltazar Leguizamón correrá con el Chevrolet Nro. 42 del equipo Youngs Motorsports.
Fotos: Prensa NASCAR / Por: Matías Sánchez – Tribuna 2









