Entrevista

Los Maggini: una pasión que une generaciones

Desde Mendoza y con raíces en Valle de Uco, los Maggini transformaron la pasión por los fierros en un legado familiar que atraviesa generaciones.

Para la familia Maggini, el automovilismo no es solamente un deporte. Es una forma de vida, una pasión heredada generación tras generación y una unión que encuentra en las pistas su lugar más especial. Desde Mendoza, más precisamente desde Valle de Uco, esta historia familiar atraviesa décadas, categorías y caminos recorridos juntos.

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Todo comenzó con Luis Antonio Maggini, más conocido como “Chicho”. Fue él quien sembró la semilla de la pasión por las carreras en la familia. En la década del 50, más precisamente en 1955, participó en aquellas históricas competencias en ruta donde compartían escenario nombres legendarios como los Gálvez y los Emiliozzi. Tras una pausa, volvió a competir en 1974, manteniendo vivo un amor por el automovilismo que terminaría marcando para siempre a toda la familia.

“Somos una familia muy fanática del automovilismo desde hace muchos años. Viene de mi viejo, seguí yo y hoy prácticamente está toda la familia abocada al automovilismo”, cuenta Luis Enrique quien tomó la posta de su padre y se convirtió en el gran referente deportivo de la familia. Durante años, Luis fue quien representó a los Maggini en las pistas, acompañado siempre por el apoyo incondicional de sus hermanos y de toda la familia. Entre ellos aparece Fabián, uno de los pilares fundamentales de esta historia familiar.

“Del 93 al 2019 siempre estuvo corriendo Luis y nosotros acompañándolo. Hoy nos parece mentira estar corriendo entre hermanos, sobrinos e hijos. No deja de ser un orgullo enorme”, expresa Fabián, reflejando el sentimiento que atraviesa a cada integrante de la familia. La pasión siguió creciendo y encontró continuidad en la nueva generación. Fabricio Maggini tomó el legado familiar y rápidamente dejó su marca. Además de competir en el Procar, actualmente corre en el TC Mouras dentro del equipo Rus Med Team. En su debut dentro de la categoría de ascenso del Turismo Carretera logró una victoria que sorprendió incluso a ellos mismos.

“La verdad que fue un orgullo enorme para toda la familia. Debutamos y ganamos, no pensamos nunca de poder andar así, muy contento con el resultado que tuvimos. Venimos teniendo un buen año y ojalá podamos seguir así todos juntos”, cuenta Fabricio. La repercusión de los Maggini trascendió Mendoza. Luis recuerda con alegría cómo un video familiar publicado en redes sociales superó las 178 mil reproducciones, reflejando el cariño y reconocimiento que reciben en todo el país.

“Venimos corriendo desde 1994 hasta 2003 y después pasamos al Nacional. Así que no es poca cosa estar en la CDA, en la ACTC, todas las categorías que hemos estado transitando. Hoy por hoy estar en el Procar, familiarmente, nos enorgullece un montón, ojalá podamos seguir así”, expresa con emoción. La familia está integrada por cinco hermanos: Luis Enrique, Jorge, Sergio Fabián, Ariel Gustavo y Alfredo Víctor. Junto a ellos aparecen las figuras de Luis Antonio Maggini, el padre y gran impulsor de la pasión por el automovilismo en la familia, y Marta Ernestina Ponce, la madre que acompaña y sostiene este verdadero clan fierrero.

Pero detrás de cada auto en pista hay también una enorme cultura del trabajo. Los Maggini se dedican a la agricultura y sostienen su proyecto deportivo con muchísimo esfuerzo. Desde los viñedos hasta la producción hortícola, trabajan día a día en cultivos como zanahoria, ajo y cebolla. “Hacemos un sacrificio muy grande para estar presentes carrera a carrera. Venimos desde lejos y siempre tratamos de presentar los autos de la mejor manera”, explica Fabián.

Dentro de la pista son familia, pero también rivales. Fabricio lo vive con naturalidad. “Sabemos que competimos entre nosotros. Dentro de la pista somos rivales, aunque siempre con más cuidado para no tener inconvenientes. Lo importante es correr”, afirma. La pasión atraviesa cada momento cotidiano. En las reuniones familiares, entre conversaciones de trabajo y sobremesas, el automovilismo nunca falta. “Siempre tenemos una conversación después de almorzar cuando nos juntamos familiarmente, lo venimos trayendo de mi viejo y nos juntamos siempre, hablamos mucho entre nosotros, de trabajo y siempre nunca queda atrás el tema del automovilismo”, agrega Fabián.

Ni siquiera las marcas separan a los Maggini. Fabricio ha manejado Ford y Chevrolet sin distinción, dejando en claro que para ellos lo importante no es el emblema del auto, sino la posibilidad de competir. “Lo que más elegimos es correr. No nos distinguimos por la marca en la que corramos”, resume. Con humildad y experiencia, Luis deja una reflexión que parece definir perfectamente la esencia de la familia. “Hay que ser profesional arriba de la pista y humilde abajo de ella para tener logros. Así llegan los resultados, la gente te agarra mucho cariño, se consiguen, están los sponsors y el apoyo de todos. Siempre hay que ser con el mismo perfil.”, sostiene.

Los Maggini representan mucho más que una familia de pilotos. Son el reflejo de una tradición construida con trabajo, sacrificio y pasión genuina por el automovilismo. Una historia mendocina que sigue acelerando unida, generación tras generación.

Fotos: Ricardo Perez / Por: Morena Perez – Tribuna 2

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