Entrevista

Juan Stupiello: dedicación, humildad y desarrollo

La historia de superación, trabajo y pasión de Juan Stupiello, el preparador que llegó a la élite del automovilismo nacional.

Nacido el 22 de julio de 1973 en San Andrés de Giles, Juan Stupiello construyó su camino en el automovilismo a fuerza de pasión, trabajo y perseverancia. Hoy es uno de los motoristas reconocidos dentro del automovilismo argentino, ligado al Turismo Carretera y a la ACTC, pero detrás de los motores y los resultados hay una historia marcada por el esfuerzo familiar y una vida de superación constante.

Hijo de Héctor José Stupiello y Yolanda Norma Spilimbergo, Juan atravesó una infancia compleja. Su padre falleció en 1982, con apenas 42 años, cuando él tenía solo ocho. La situación coincidió con el inicio de la Guerra de Malvinas y marcó profundamente a toda la familia. “Mi hermano mayor había salido de baja y lo mandaron a buscar, pero se salvó de ir a la guerra porque era el único sostén de familia”, recuerda.

Eran cinco hermanos y él era el menor. Su madre, maestra de primaria nacida en Salto, trabajaba doble turno para sostener el hogar. “Fue una leona”, resume Stupiello al recordar aquellos años. Mientras Yolanda daba clases desde temprano hasta entrada la tarde, los hijos aprendían a arreglarse solos. “Lavábamos la ropa, planchábamos, limpiábamos, hacíamos la comida y los mandados. Éramos una familia muy unida”, cuenta.

La calle fue parte importante de su crecimiento. En una ciudad donde todos se conocían, Juan pasaba horas afuera, protegido por los vecinos del barrio. “Todo Giles me cuidaba”, dice entre risas. También encontró en el deporte un refugio. Practicó ciclismo, vóley, fútbol y básquet, llegando incluso a integrar la selección de Chivilcoy. Pero en 1988 sufrió un fuerte accidente que cambió su vida. Se fracturó la pelvis, la cadera y la cabeza del fémur, una lesión que lo obligó a abandonar la actividad física durante tres años. “Hasta el día de hoy, cuando hace frío o hay humedad, la cadera me duele”, admite Juan Stupiello.

Juan Stupiello, una vida como preparador

El automovilismo ya corría por sus venas. Desde chico se escapaba los domingos al circuito de Giles para ver las carreras del TC del Oeste. La pasión se hizo aún más fuerte cuando su tío, Juan Carlos Stupiello, comenzó a competir en 1985. Ahí empezó a acompañarlo, a subirse al auto y a enamorarse definitivamente de las carreras.

Con apenas 16 años tuvo su primera gran prueba. “Le dije a mi tío: ‘Dámelo’. Me subí y en la primera vuelta le saqué un segundo al auto en el circuito de Giles. Ahí me di cuenta de que tenía condiciones para manejar”, recuerda. Compitió durante algunos años y peleó campeonatos junto a Mathías Nolesi, hasta que en 2002 decidió cambiar el rumbo. Con proyectos de familia, una casa recién comprada y el consejo de su esposa de priorizar la estabilidad, dejó de correr y se enfocó de lleno en la preparación de motores. “Me dediqué a armar motores y seguí hasta el día de hoy”, explica Juan Stupiello.

Con el tiempo, Stupiello se transformó en un referente dentro de la especialidad. Instaló su taller en el Parque Industrial de San Andrés de Giles y allí trabaja junto a sus dos hijos, quienes forman parte del proyecto familiar. “Eso es importante para mí. Compartir esto con ellos”, destaca.

Desde hace 16 años comparte además trabajo y amistad con el “Chino” Martínez, formando una dupla reconocida en la preparación de motores. La búsqueda de rendimiento es permanente. Juan estudia, lee y se informa todos los días. Consume contenido técnico de páginas estadounidenses, chinas y argentinas, además de observar trabajos de colegas y preparadores de distintas disciplinas. “Siempre algo aprendés”, sostiene. En ese camino reconoce especialmente la influencia del “Polaco”, José, a quien define como “un maestro y un adelantado”. “Con 89 años nos sigue enseñando y ayudando”, afirma Juan Stupiello.

Consciente de la dimensión del Turismo Carretera dentro del automovilismo argentino, Stupiello entiende la responsabilidad que implica competir al máximo nivel. “Sé que es la categoría más importante del país. Nosotros vivimos de esto y trabajamos todos los días para seguir creciendo”, asegura. Actualmente continúa expandiendo su estructura. Está terminando de equipar el taller con un rolo propio, buscando profesionalizar aún más el trabajo. Sus hijos, mientras tanto, estudian inglés y computación, herramientas fundamentales para el futuro de una actividad cada vez más tecnológica.

Aunque ya consiguió títulos importantes como motorista —campeonatos junto a Tobías Martínez y Juan Pablo Alberti—, hay una fecha que quedó grabada para siempre en su memoria: el 18 de febrero de 2018. Ese día, en Viedma, Christian Ledesma ganó en el debut de Stupiello como motorista en el Turismo Carretera. “La alegría más grande fue esa. No me lo voy a olvidar nunca más en mi vida”, expresa con emoción juan Stupiello.

Detrás de cada motor desarrollado por Juan Stupiello hay años de experiencia, trabajo constante y una búsqueda permanente de perfeccionamiento. Su trayectoria, construida desde el esfuerzo familiar y la pasión por el automovilismo, lo consolidó como uno de los motoristas de referencia dentro del automovilismo argentino.

Fotos: Tribuna 2 / Por: Morena Pérez – Tribuna 2

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