Efemérides

Rodríguez Canedo, un Gentleman de alto nivel

El Chino Rodríguez Canedo es recordado como uno de los pilotos con más finura para manejar; un maestro del recordado punta y taco. Además, formó parte de la Misión a Nürburgring de 1969.

Aquella hazaña en Nürburgring tuvo a tres Torino como los blindados de una ilusión que había surgido de mentes brillantes de nuestro automovilismo. Dentro de esa legión de unos 10 soñadores aparecía Eduardo Rodríguez Canedo. ¿Quién fue? Uno de los pilotos de uno de los Toro, al que hoy recordamos a 29 años de su fallecimiento, que ocurrió a sus 56 años de edad.

Muchos los recuerdan como un “gentleman driver” -piloto con caballerosidad-. Fue un fino exponente de los fierros de esa época y que atravesó los años por su talento y ascendencia. Supo qué significaba ser campeón, por sus aptitudes como piloto le hicieron un lugar en el grupo que en 1969 viajó al Infierno Verde, quizás uno de sus mayores logros en su carrera deportiva.

El Chino Rodriguez Canedo en el recuerdo

Cada vez que alguien debe armar una composición sobre sus dotes arriba de auto de competición, siempre se resalta la finura a la hora de manejar, casi con la punta de los dedos sobre el volante.

Eran tiempos en que el vestuario y la indumentaria no eran parte de la superación e innovación en el automovilismo. Los buzos, los cascos, las botitas, nada tenían que ver con lo que podemos ver en la actualidad. El Chino Rodríguez Canedo, por caso, calzaba los recordados y aún vigentes mocasines y de ese modo tiraba el “punta y taco”, un ritual tan prendido al automovilismo de ayer, pero que hoy ya está en desuso a partir de la irrupción de la tecnología.

El recordado Turismo Anexo “J” -raíz del actual TN- tuvo a Rodríguez Canedo como campeón en 1964 y 1967, pero paseó sus dotes de piloto por otras categorías como el Turismo Carretera, Sport Prototipos, Club Argentino de Pilotos, incursiones en el TC 2000; en dos ocasiones ganó el Desafío de los Valientes (1971 y 1972). Su última función a toda velocidad se dio el 13 de abril de 1997 en Buenos Aires, en el Turismo Sudamericano.

El Chino Rodriguez Canedo en el recuerdo

La misión del 69

Una carrera se va forjando paso a paso, se construye ladrillo a ladrillo. Sin embargo, en esa edificación siempre asoma una gema, algo especial, aquello que no tiene comparación posible. En la vida deportiva del Chino Rodríguez Canedo existió una excepción, ésa que hace la diferencia. Porque fue uno de los protagonistas de la misión en las 84 Horas de Nürburgring. Según cuenta la leyenda, Rodríguez Canedo fue parte de una prueba en el autódromo en marzo de 1968, en la que los resultados fueron exitosos arriba de un Torino. Tanto fue así que le valió ser confirmado en el grupo que en julio de 1969 voló hacia Alemania. Allí esperaba un gran desafío: el Maratón de la Ruta (84 Horas de Nürburgring).

Aquella delegación se integró con nueve pilotos de primera línea. Al auto N°1 se subieron Oscar “Cacho” Fangio, Luis Rubén Di Palma y Carmelo Galbato; el N°2 fue guiado por Gastón Perkins, Eduardo Rodríguez Canedo y Jorge Cupeiro; y el N°3 quedó a cargo de Alberto Rodríguez Larreta “Larry”, Eduardo Copello y Oscar Cacho Franco, quien fue el responsable de terminar la carrera.

El Chino Rodriguez Canedo en el recuerdo

Además de los nueve pilotos de los tres Torino 380 W, más el Nene Néstor García Veiga, quien viajó como piloto suplente, hubo otros nombres de peso en esa misión. De hecho, el Quíntuple Juan Manuel Fangio ofició de director del equipo, Carlos Lobbosco, coordinador general, Oreste Berta, el jefe técnico, Rodolfo Ruata, el coordinador administrativo, y Lino de las Heras, el médico. Y junto a ellos, una docena de mecánicos y ayudantes. En tanto, las herramientas eran tres Torino 380 W cupé, con un motor derivado del Tornado Jet 230 de 6 cilindros, 4,0 litros y unos 300 HP.

En la excursión argentina al Infierno Verde, Eduardo Rodríguez Canedo no alcanzó a terminar la carrera, como tampoco la tripulación del auto 1, pero se dio el lujo de compartir la conducción con dos íconos, dos maestros de nuestro automovilismo, como lo fueron Gastón Perkins y Jorge Cupeiro. Lo cierto que el Toro N°3 de Eduardo Copello-Alberto Rodríguez Larreta y Oscar Cacho Franco fue el único que logró completar las 334 vueltas al extenso circuito rutero, en la 4° posición y empatados con el tercero.

El Chino Rodriguez Canedo en el recuerdo

Tras semejante experiencia, el Chino Rodríguez Canedo no se fue a su casa a dormir en los laureles. Su estilo único continuó descollando en el TC y en el TN, principalmente con Fiat y Torino (marca a la que estuvo siempre muy cercano, sobre todo en la era de IKA-Renault argentina). En su cuenta personal figuran los títulos en TN 1964 y 1967, el de la Montaña en 1972, y el Desafío de los Valientes en 1971 y 1972.

Había nacido en Buenos Aires el 22 de agosto de 1940, por lo que tenía 56 años cuando partió de este plano en mayo 1997. Y dejó plasmado un estilo propio, una técnica sutil y la finura de su manejo. Un virtuoso gentleman.

Fotos: redes Baúl de los Recuerdos del Automovilismo – Recuerdos y anécdotas del TC / Por: Osvaldo Álvarez – Tribuna 2

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