Entrevista

Juan Marangoni: pasión y evolución sobre ruedas

De piloto a constructor, Juan Marangoni y una vida dedicada al automovilismo y al desarrollo de los “dragones” que marcan el ritmo en pista.

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De los sueños de infancia a la realidad en la pista, Juan Marangoni —piloto, constructor e ideólogo— es el creador de los ya reconocidos modelos “Dragón”, autos que se han convertido en grandes animadores del Sport Prototipo y del GT2000, categorías donde han sabido imponerse con autoridad.

Con la calidez de quien entiende el deporte desde la pasión, Marangoni se mostró agradecido por su paso por La Pampa y por la oportunidad de girar en el circuito de Toay. “Estar acá con mis autos, que funcionen bien, es una alegría total”, resumió, reflejando el vínculo emocional que mantiene con cada proyecto que encara.

Su historia en el automovilismo comenzó temprano: a los 13 años ya estaba compitiendo. Desde entonces, el recorrido fue extenso y cargado de experiencias. Fue campeón de Sport Prototipo en dos oportunidades y también logró el título en la GT2 con un auto propio, un hito que resume su doble rol dentro de la actividad.

Juan Marangoni y su pasión

Para Juan Marangoni, el sueño de llegar a la Fórmula 3 en la década del 90 quedó truncado por cuestiones económicas, en un contexto complejo del país. Sin embargo, lejos de alejarlo del automovilismo, esa situación lo impulsó a reinventarse. Con una base sólida en el karting —donde compitió junto a grandes nombres— y el apoyo fundamental de su familia, comenzó a construir su propio camino.

La génesis de sus autos tiene raíces profundas. Desde chico, Juan Marangoni ya mostraba su fascinación: en la escuela forraba sus cuadernos con imágenes del Trueno Naranja y el Huayra. Esa admiración se transformó con los años en conocimiento, trabajo y desarrollo técnico.

El nacimiento de los “dragones” fue un proceso natural. Entre charlas con amigos y visitas al taller, surgió la idea que luego se consolidaría como un proyecto competitivo. Hoy, esos autos son el resultado de un trabajo constante de evolución. “Lo más difícil es desarrollar”, explica, haciendo foco en la permanente adaptación: suspensión, aerodinámica y mejoras continuas sobre una base que se mantiene firme.

Si bien el cambio de nombre de las categorías marcó una etapa, la esencia de los autos sigue siendo la misma. La evolución técnica incluyó motores más grandes, cajas de cinco marchas y mejoras generales que elevaron el rendimiento. Con 150 caballos a la rueda, logran tiempos muy competitivos, incluso cercanos a otras categorías de mayor potencia. Actualmente, su estructura cuenta con tres autos en pista.

Para Marangoni, el automovilismo además de ser su profesión, es su vida. Vecino de Parque Patricios desde siempre, encontró en este deporte, su vocación y también su forma de vivir. “Somos gente del deporte y vivimos de lo que nos gusta”, afirma con convicción. Una frase que resume décadas de esfuerzo, pasión y evolución constante sobre ruedas.

Fotos: Ricardo Perez / Por: Morena Perez – Tribuna 2

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