Formula 1

FIA: “perfeccionamiento” de las regulaciones y tensión con el discurso de Domenicali

Los cambios técnicos introducidos por la FIA corrigen aspectos puntuales en la gestión de energía, mientras desde la conducción de la F1 insisten en que la respuesta del público es positiva y se relativizan las críticas.

pub tonino1

La Fédération Internationale de l’Automobile (FIA) introducirá en el Gran Premio de Miami una serie de ajustes sobre el reglamento 2026 enfocados en el sistema híbrido. Se trata de modificaciones específicas que buscan ordenar el comportamiento de los autos tras lo visto en las primeras carreras, donde la gestión de la energía condicionó tanto el rendimiento como la dinámica en pista.

Regulaciones técnicas: qué cambia la FIA

En clasificación, el cambio central está en la gestión energética por vuelta. La energía recuperable baja de 8 MJ a 7 MJ, mientras que la potencia de recarga del MGU-K aumenta hasta los 350 kW. Desde lo técnico, esto implica una menor cantidad de energía total disponible, pero con una recuperación más rápida dentro de la misma vuelta. En la práctica, el objetivo es reducir la necesidad de que los pilotos levanten constantemente el ritmo para ahorrar batería y permitir una conducción más fluida.

En términos de performance, la FIA también intervino sobre la entrega de potencia eléctrica en carrera. El sistema híbrido podía generar picos de hasta +150 kW, lo que provocaba diferencias abruptas de velocidad entre autos. Con los ajustes, se limita ese “boost” y se busca una entrega más progresiva de la energía. Esto apunta a que la aceleración sea más predecible y a evitar situaciones en las que un auto tenga una ventaja repentina difícil de anticipar.

Las nuevas regulaciones de la FIA

A su vez, se introdujeron modificaciones para mejorar la consistencia del rendimiento. La transición entre la recuperación y el uso de energía se vuelve más lineal, evitando cambios bruscos en el comportamiento del auto. Esto no solo impacta en el ritmo, sino también en la forma en que los pilotos gestionan las carreras.

En materia de seguridad, la FIA incorporó mecanismos para detectar autos que circulan a velocidades anómalas, algo que se observó cuando la gestión energética obligaba a reducir demasiado el ritmo. También se ajustaron parámetros para condiciones de pista con baja adherencia, como lluvia o superficie húmeda, donde los picos de potencia podían amplificar la pérdida de control.

El discurso de Stefano Domenicali y la contradicción

Mientras estos ajustes técnicos buscan corregir comportamientos específicos del reglamento, el discurso desde la conducción de la Fórmula 1 se mantiene en otra línea. Domenicali afirmó que “hay muchos comentarios que no son constructivos” y advirtió que “se genera una polarización que no ayuda”. En ese mismo sentido, sostuvo que “la respuesta que tenemos de los fans es muy positiva”, apoyándose en una lectura general favorable sobre el presente de la categoría.

Domenicali y la tensión con la FIA

Además, planteó que no se puede analizar la situación actual sin considerar el contexto histórico de la Fórmula 1, reforzando la idea de que las críticas no contemplan la evolución del deporte. También valoró a ciertos medios por no entrar en esa lógica de polarización, marcando implícitamente qué tipo de debate considera válido.

Sin embargo, esa postura entra en tensión con las decisiones técnicas. Los cambios introducidos para Miami parten de problemas concretos: una gestión de energía que obligaba a una conducción poco natural, diferencias de velocidad difíciles de gestionar y situaciones que requerían mayor previsibilidad en pista. La reducción de energía por vuelta, el aumento en la recarga y la limitación del “boost” eléctrico no son teóricos, sino respuestas a lo que efectivamente ocurrió en carrera.

Por lo tanto, el planteo de Domenicali no ignora directamente al aficionado, pero sí lo corre del centro de la discusión. Al poner el foco en la polarización y en la supuesta respuesta positiva, desplaza el debate desde el funcionamiento del reglamento hacia la forma en que se lo critica. Así, mientras la FIA ajusta aspectos específicos para corregir comportamientos observados, el discurso institucional insiste en validar el rumbo general sin reconocer esos puntos como fallas.

La tensión resulta evidente: una Fórmula 1 que introduce correcciones técnicas sobre la marcha y, al mismo tiempo, sostiene una narrativa en la que esas correcciones no aparecen como consecuencia de problemas, sino como parte de un proceso que, según su conducción, ya cuenta con el aval del público.

Fotos: Getty – motorsport.com / Por: Keila Yegros – Tribuna2

BANNER LARGO MEGA
Volver al botón superior