Entrevista

Carlos Serpero, precisión y pasión en carrera

Con casi dos décadas en el automovilismo profesional, Carlos Serpero, director técnico del RUS MED Team combina experiencia, método y vocación para liderar una de las estructuras más grandes del país.

En el automovilismo argentino, donde cada detalle cuenta y la exigencia es constante, Carlos Serpero se ha ganado un lugar a base de trabajo, coherencia y una pasión que atraviesa toda su vida. Actualmente es uno de los directores técnicos del RUS MED Team, una de las estructuras más numerosas y competitivas del país.

https://www.rusmed.com.ar/tc/index.html

“Mi rol dentro del equipo es ser uno de los dos directores técnicos del RUS MED Team”, explica con claridad sobre su función dentro de una organización que hoy atiende más de una decena de autos en simultáneo.

Su historia en el automovilismo profesional comenzó en 2007, de la mano de Alberto Canapino. “A partir del año 2007 ingresé en el automovilismo profesional de la mano de Alberto Canapino. En aquel momento en el equipo Haz. Desde ahí, ininterrumpidamente, me mantuve en la categoría y en todas las categorías que hoy están bajo el ala de la ACTC”, recuerda.

El desembarco en el RUS MED Team se dio en diciembre de 2023, tras consagrarse campeón junto a Tobías Martínez. “Al RUS MED llegué sobre diciembre del 2023, luego de haber logrado el campeonato con Tobías Martínez en las Toscas. Ya teníamos negociado con Mauro Medina el pase al año siguiente, así que arrancamos en diciembre ya con las pruebas de pretemporada y ahí estamos, trabajando desde ese momento”.

Serpero en charla técnica con los pilotos del RUS MED Team

Momentos que marcan una carrera

Cuando se le pregunta por el momento más especial de su trayectoria, su respuesta refleja la intensidad propia de este deporte y hace una mención importante a Alberto Canapino, con quien compartió grupos de trabajo y a quien reconoce como una figura clave dentro del deporte motor, con tanta trayectoria.

“Son muchos, la verdad que el automovilismo te da grandes momentos y se disfruta mucho cuando los resultados se dan como uno lo espera. Uno siempre viene a la carrera pensando en ganar o arranca el año pensando en lograr un campeonato. Tengo muchos momentos de grandes recuerdos, sobre todo al lado de gente muy importante del automovilismo como el caso de Alberto Canapino, con quien he integrado grupos de trabajo junto a gente de primer nivel e históricos del automovilismo. Son muchos los momentos lindos como también los momentos en que volvemos a casa con tristeza y cabizbajos. Ahí nos tenemos que recuperar rápido y empezar a trabajar para la próxima carrera”, destaca Carlos.

En esas palabras se resume la esencia de su recorrido: la ambición permanente de ir hacia adelante, el privilegio de haber compartido equipos con referentes históricos y la capacidad de resiliencia que exige el alto rendimiento.

El auto de Jose Di Palma en Viedma, atendido por el RUS MED

La magnitud del trabajo en equipo

Desde afuera, la estructura del Rus Med puede parecer inabarcable. Sin embargo, Serpero destaca la organización interna como la clave del funcionamiento. “La verdad que el RUS MED es un ejemplo. Cuando lo veíamos desde afuera nos parecía una locura un equipo con 11, 12 autos como tenemos actualmente porque sabemos las horas de trabajo que implica, sabemos la responsabilidad que es poner un auto de carrera. Desde afuera parecía algo imposible de atender, 11 autos de forma prolija, de forma coherente y de no tener grandes fracasos en ese intento”, expresa Serpero.

Hoy, desde adentro, comprende la lógica, entendió que la base del funcionamiento es tener un gran plantel de gente responsable en cada uno de los autos, que son grupos de trabajo independientes más allá que están bajo una misma estructura y una dirección: “Es como tener once equipos dentro de un mismo taller cada uno tiene su responsabilidad, su área de trabajo, sus obligaciones y uno siendo una de las cabezas tiene que mantener el orden de trabajo en cada uno de esos autos.”

“El trabajo nos lo dividimos con a Fabián Fuentes para ir haciendo los desarrollos en cada categoría y en cada auto. Arrancamos un gran año y creo que la estructura está preparada para atender ese plantel de autos”.

El RUS MED también se destaca en el TC Pista

El liderazgo, para él, no es una cuestión jerárquica sino práctica y trabajo en equipo. Se lo ve involucrado en cada tarea, siempre colaborando cuando hace falta. “Me parece imprescindible, primero para ser un buen director de un equipo, mostrar capacidad y colaboración con los mecánicos. Creo que es un ejemplo para los chicos”, sostiene. Y agrega: “Me apasiona el estar metido y, mientras yo no descuide mis tareas principales, cada vez que puedo dar una mano. Me parece la mejor forma de estar al tanto de todos los detalles de cada auto”, resalta.

Una vida atravesada por la pasión

Serpero no llegó al automovilismo por casualidad. Viene de una familia ligada a las carreras: su papá y su abuelo fueron pilotos y corrieron en el Turismo Carretera. Desde joven eligió estudiar mecánica con un objetivo claro: vivir entre autos de competición. “La verdad que es una pasión desde que tengo uso de razón. En el colegio secundario estudié mecánica porque quería llegar a atender autos de carrera o a correr verdaderamente en autos de carrera”.

Con el tiempo, Serpero entendió que su lugar estaría del lado técnico, ayudando a quienes se suben al auto a alcanzar el máximo rendimiento. Hoy, además de la dirección general, Carlos mantiene una fuerte vocación por el estudio: se interesa profundamente por la ingeniería y por la dinámica de un auto de carreras. Dedica horas al análisis aerodinámico y al desarrollo mediante CFD (Dinámica de Fluidos Computacional aplicada a la aerodinámica). “No lo hago por dinero sino por pasión. Después se ha vuelto mi medio de vida, pero no tengo duda que yo haría esto aunque tuviera el dinero para vivir de otra cosa” afirma.

La familia, el sostén silencioso

Detrás del profesional hay una familia que acompaña incondicionalmente y sostiene el ritmo exigente del calendario. Casado desde 2008 y padre de cinco hijos, reconoce el costo personal que implica la profesión y el tiempo que demanda lejos de casa. Con su esposa ya se conocían cuando él practicaba automovilismo, por eso entiende mejor que nadie que este trabajo supone viajes constantes, horarios atípicos y ausencias en momentos familiares importantes. Aun así, Serpero valora profundamente el apoyo y acompañamiento incondicional que recibe en su casa, la comprensión frente a cada compromiso y la fortaleza de un vínculo que se ha mantenido firme a lo largo de los años.

Oriundo de Villa Urquiza, Serpero hoy vive en Villa Ballester, en la Provincia de Buenos Aires, a pocos kilómetros de su lugar de nacimiento, donde construyó su familia y su vida fuera de los autódromos.

En su tiempo libre no se despega demasiado de lo que ama: asado, familia y, claro, alguna carrera en la pantalla. Carlos Serpero y una pasión por el automovilismo, su familia y su trabajo que lo acompaña desde siempre y sigue marcando cada paso de su camino.

Fotos: Tribuna 2 / Por: Morena Pérez

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