
Contador público de profesión, Abba tiene chances de título, aunque escasas. “Iremos a Roque Pérez sabiendo que es difícil. Buscaremos ganar”.
Roque Pérez se transformará en la ciudad de la definición para el Gran Turismo Metropolitano. El primer fin de semana de diciembre se cerrará el capítulo 2025 de la categoría que consagrará a los campeones de las dos divisionales, aunque en el caso de la Promocional se tratará del primer titular de esa clase menor.
Rodrigo Abba aparece en ese grupo selecto de la “Promo”, a partir de que durante todo el año inscribió su nombre en la pelea franca por la punta. Muchas veces no pudo por diferentes razones, pero en cada fin de semana apareció como un candidato. Si bien los números le dan, Abba no tiene en foco llegar al título. “A Roque Pérez iré sabiendo que es difícil, ya que estoy lejos de los que pelean mano a mano. Sé que estoy en el grupo de adelante, para pelear, pero no soy el piloto a batir”, reflexionó y avisó: “Pero iremos con la idea de ganar la fecha. Queremos ganar”.
El campeonato de la clase Promocional muestra en la cima a David Antúnez, con 226 puntos, y cerca sigue Carlos Ramos, con 207, lo cual hace sospechar que ese será el mano a mano en autódromo El Orejano. De todos modos, detrás siguen con chances matemáticas Ezequiel Figueroa, 175; Juan Cruz Allen, 166 y Abba, con 144,25. “Al ser una fecha doble, los números dan, pero hay una realidad que no se puede dejar de lado. Y es que Antúnez, Ramos y Figueroa están mejor perfilados”, entendió.
El piloto de Castelar puso al Torino, propiedad de Cristian Petriello, quien compite en la clase mayor con un Chevrolet 400, en la cresta de la ola, aunque no siempre los finales fueron los mejores. “Mi temporada ha tenido vaivenes. El arranque fue malo, aunque el auto estuvo a la altura en cada fin de semana, pero siempre sucedió algo. De hecho sufrí dos roturas de motor en General Belgrano. Estábamos para pelear, ya que habíamos hecho la pole y ganado la serie”, reflexionó, y aclaró: “Por esas dos roturas el presupuesto no daba, entonces me ausenté una fecha, en Brandsen. Volvimos en General Belgrano, en donde terminamos segundos”.

Poco a poco el Toro se fue afianzando y en la doble fecha de Brandsen (6° y 7°), Abba logró dar vuelta la historia. “Logramos las dos pole y ganamos la primera final. En la segunda me toqué con Fedeli y terminé séptimo. Se había cortado el resorte del acelerador, que me complicó mucho y me llevó a ser más lento”, explicó.
Se trata de la tercera temporada de Rodrigo Abba en el GTM, pero a partir de 2025 se sumó a la Promocional, que hizo su aparición este año. “El presidente de la categoría ofreció la chance de sumarse a la Promocional. Claro que había que reunir algunos requisitos, como no haber sido campeón. En mi caso, me pareció interesante y me mandé”, relató, y añadió: “Hay buenos autos y pilotos, además de la paridad. Creo que Carlos Ramos es el piloto a batir hoy, pero también Antúnez tiene potencial y se han sumado el Cholito Figueroa y Fedeli, por nombrar a algunos. Y esto ha hecho que la divisional haya crecido mucho; de hecho, en la fecha de Roque Pérez, la Promocional no tenía nada que envidiarle a la mayor en cuanto a la cantidad de autos”.
Entre números y fierros


Su vida transita entre números, a partir de la profesión de contador público, y los fierros, que es parte de una pasión que conocía pero que lo ayudaron a conocer desde adentro. Rodrigo Abba, de 28 años, contador desde 2023, desembarcó en el automovilismo desde la atracción que siempre sintió, pero siempre desde afuera.
“Antes del GTM sólo me había subido algunas veces a los karting que se alquilan, pero sí hice mucho simulador. De todos modos, desconocía este mundo, ya que nadie de mi familia se emparentaba con el automovilismo”, reveló. Hasta que apareció el amor. Sí, así fue. “Empecé a ir al GTM para acompañar a mi novia, ya que el padre corría”, aceptó. Es que Cristian Petriello, el piloto de Caseros, es su suegro y allí comenzó todo. “Me fui entusiasmando y con Cristian me subí por primera vez a un auto de este tipo. Así, a la otra temporada empecé”, recordó.
Y si de hurgar en el baúl del pasado se trata, el de Castelar repasó unas 25 carreras que lleva en la categoría y rescató una, la más emocionante. “Fue en Castelli en agosto de 2024, en la que corrí con el Ford Falcon, con el que siempre peleaba para meterme entre los 10. Era fecha doble y la segunda carrera se largó con grilla invertida. Esto hizo que moviera desde la primera fila”, rememoró, y definió: “Fui toda la carrera primero, tenía a todos los de punta atrás y tras un Pace Car, a cuatro vueltas del final, me pasó Federico Juárez, con lo cual terminé segundo, que para mí fue todo un logro, el primero de mi carrera”.

Asimismo, Rodrigo Abba comentó que su suegro le había dicho que esto era una droga y que él no quería ser el culpable de meterlo en ese mundo. “Y es verdad ciento por ciento, no me mintió, pero lo llevo bien. Por caso, cuando rompí por segunda vez el motor, me ofrecieron motores para seguir, pero pensé y decidí parar para no complicar el presupuesto”, argumentó.
De ese modo, se subió al Torino que le facilita Cristian Petriello, su suegro y mentor deportivo. Sin embargo, anteriormente, Rodrigo Abba guió un Falcon, que hoy está en manos de Patricio Bonomo y antes, a una Chevy. Así es que sólo le queda Dodge.
Al referirse al Toro, el piloto de Castelar entendió: “Cristian siempre tuvo buenos autos, y este es muy bueno. El motor lo arma Fabián Natale de Morón, y el chasis es responsabilidad de Víctor Santillán, también de Morón. El trabajo de ellos hace que este Toro sea distinto, quizás la complejidad se centre en conseguir repuestos, pero fuera de esto, está a la altura de las otras marcas, pese al dominio de Chevrolet”.
Por otro lado, cuando apareció el futuro inmediato, es decir 2026, Abba la dejó picando. “Al no tener auto propio se complica. Es que hoy el Torino está a la venta y veremos qué pasa. Si se vende, quizás busque otro auto”, entendió.
El 6 y 7 de diciembre en El Orejano de Roque Pérez habrá campeón. A Rodrigo Abba, como buen contador que es, los números lo avalan. De todos modos, él prefiere apuntar simplemente, y nada menos, que a bajar el telón del año con una victoria y cerrar el balance en positivo.









