
El sueco Felix Rosenqvist ganó su primera Indy 500 en el final más cerrado de los 110 años de historia de la carrera americana.
Felix Rosenqvist, con el auto del Meyer Shank Racing, se impuso en la edición 110 de las 500 Millas de Indianápolis luego de casi cuatro horas de una carrera que fue impredecible hasta el final. Con la amenaza latente de la lluvia de manera permanente sobre el Indianapolis Motor Speedway, la competencia fue interrumpida con cinco amarillas y debió pararse completamente dos veces con bandera roja.
Desde la largada, el control de la carrera estuvo en manos de Alex Palou, con el auto del Chip Ganassi Racing, y Alexander Rossi, con el del Ed Carpenter Racing. El americano corrió visiblemente afectado en lo físico por el accidente sufrido el lunes en las prácticas post-clasificación, al punto de presentarse con muletas y el tobillo derecho vendado. Sin embargo, esto no pareció ser un impedimento para mantener el ritmo en el primer tramo de la carrera.

Siguiendo una estrategia de ahorro de combustible, en los primeros giros Rossi y Palou se intercambiaron varias veces la punta. Cuando habían pasado 18 giros surgió la primera neutralización. Ryan Hunter- Reay, que corría con uno de los Mclaren, entró en trompo y pegó la pared. Detrás de él avanzaba Katherine Legge, quien para evitar el impacto se fue al pasto y también sufrió un golpe contra el muro interno.
Aprovechando la bandera amarilla, la gran mayoría de los pilotos hizo su primera parada en boxes. Entre ellos, los punteros Palou y Rossi. Luego de cinco vueltas la carrera se reanudó. Ahora era el francés Romain Grosjean, con el auto del Dale Coyne Racing quien tomaba la punta, aunque estando en otra estrategia de paradas en pits.
A los pocos metros de reanudada la competencia, Takuma Sato rozó a Ed Carpenter y lo mandó contra el muro, lo que ocasionó la segunda neutralización. Hasta ese momento, Palou aún estaba dentro de los puestos de vanguardia, siguiendo los ciclos de parada lógicos que parecían llevarlo a su segunda victoria consecutiva.

Rosenqvist, en cambio, estaba en el segundo pelotón, mientras que Conor Daly, el piloto local, entraba en la pelea por la punta. Sobre la vuelta 91 vino la primera amenaza concreta del clima. La carrera sufrió la tercera neutralización de la tarde. Esta vez la causa fue la rotura del motor de Will Power, quien dejó la calle de salida de los pits regada con aceite.
Sin embargo, cuando el inconveniente estaba resuelto y todos habían hecho una nueva ronda de paradas para repostar y cambiar neumáticos apareció la lluvia. Si bien no alcanzó para humedecer el asfalto, por seguridad se decidió parar la carrera con bandera roja.
Hasta ese momento el líder era Scott Dixon, con otro de los autos de Ganassi, quien venía trabajando con su compañero Palou en el ahorro de combustible mientras marchaban primero y segundo. Detrás de ellos ya se encontraban los tres Penske de David Malukas, Josef Newgarden y Scott MacLaughlin, con Daly entre ellos.

Luego de varios minutos se reanudó la carrera. Dixon perdió rendimiento y cayó al quinto puesto, mientras que Malukas pasaba a la punta y Daly se ubicaba tercero. Sin embargo, la acción no duró mucho tiempo ya que una fina llovizna volvió a abatirse sobre el circuito provocando la cuarta bandera amarilla.
Durante las diez vueltas siguientes el pelotón debió seguir al auto de seguridad, pero en la relargada, que fue en la vuelta 125, comenzó a definirse el resultado final. Newgarden, que marchaba cuarto al momento de la verde, tocó el piano interno de la curva cuatro y pegó muy fuerte contra la pared. La carrera se neutralizó por quinta vez y Felix Rosenqvist, Pato O’Ward y Marcus Armstrong, entre otros, fueron llamados a los boxes.
No fue así el caso para Malukas, MacLaughling, Palou, Daly y Dixon quienes, al seguir en pista, quedaron desfasados en la estrategia de paradas. Cuando la carrera se reanudó la pelea por la punta volvió a ser entre ellos, pero unos giros más tarde debieron entrar para reabastecerse. Fue entonces Pato O’Ward y Felix Rosenqvist quedaron en posición de ganar la carrera.

Luego de la parada de los Penske y los Ganassi, el mexicano quedó primero con el sueco detrás de él. Faltando nueve vueltas para la bandera de cuadros Caio Collet perdió el auto y golpeó fuertemente la pared. Para no entorpecer la definición, las autoridades de la prueba decidieron poner bandera roja para poder despejar la pista.
Faltando cinco vueltas se puso en marcha de nuevo el pelotón, con Malukas, Palou y McLaughling logrando posicionarse entre los diez primeros, y O’Ward, Rosenqvist y Armstrong peleando por la punta.
Pero no terminaría ahí. Un roce de Mick Schumacher contra la pared a tan sólo tres giros del final, obligó a sacar la última bandera amarilla de la tarde. La prueba se reanudó a una vuelta de terminar. Malukas se fue adelante, pero en la tercera curva perdió algo de rendimiento. Detrás venía Rosenqvist, quien recibió la orden de no ahorrar ni cubiertas ni combustible, con lo cual puso todo a la hora de acelerar, salió mejor de la última curva y alcanzó a pasar debajo de la bandera a cuadros superando por tan sólo 0s023 milésimas al americano de Penske.
Fue la victoria más cerrada en los 110 años de historia de las 500 Millas de Indianápolis. El récord anterior data de 1992, cuando Al Unser Jr. superó a Scott Goodyear con una maniobra similar a la que definió la carrera hoy para ganar por una ventaja de 0s043.
De esta manera, se cerró una emotiva edición 110 de esta carrera que es un ícono del automovilismo mundial.
Fotos: / Por: Soledad Fattori – Tribuna 2






