
Federico Juárez logró el tricampenato consecutivo de la Mayor y David Antúnez se coronó como el primer campeón de la Promocional.
“Primero hay que saber sufrir…”. Frase que es parte del tango “Naranjo en Flor”. Seguramente lo habrán tarareado en Isidro Casanova y en Longchamps, aunque también mucho se pudo haber escuchado en Roque Pérez el pasado fin de semana. Y la continuidad de aquella frase se remitiría a: “Después soñar, después ganar y al fin andar como campeón”. Es que Federico Juárez y David Antúnez son la identidad de los títulos 2025 de las dos clases que componen el Gran Turismo Metropolitano (GTM).
La temporada se cerró en el autódromo El Orejano, de Roque Pérez, en donde la definición de las dos clases asomaban disímiles en cuanto a lo apretado de las luchas. Sin embargo, tuvo un toque menos de rosca, pero, de todos modos, los dos campeones, debieron transpirar y cruzar los dedos para que el 1 no se les escapara.
Fede Juárez clavó su tercer título al hilo con el Chevrolet 400, aunque debió soportar algún que otro susto. Claro que Fabián Natale logró incomodarlo al Tri, ya que durante todo el fin de semana, el piloto de Morón, puso a su Chevrolet 400 entre los mejores y se quedó con el subcampeonato.
Si bien la sombra de Natale aparecía sólida, Juárez sintió y vio cómo se complicaba el panorama después de las tandas de clasificación. “Más allá de algunos temas de chasis, el auto iba bien y todo marchaba tranquilo”, contó el piloto de La Matanza, quien en la primera clasifica marcó el sexto tiempo (la pole fue para Alberto Krasiocha y Natale, 4°) y el 5° registro para la segunda carrera (Ezequiel Sacks fue el más rápido y Natale repitió el 4° tiempo).
“Después de la actividad del sábado me llevé el auto desde boxes a la zona del motorhome y allí se rompió el distribuidor. Fabián Natale, que peleaba el campeonato, me prestó uno de repuesto y cuando lo estaba poniendo a punto se cortó el bulón que aprieta la polea del cigüeñal. Allí, me ayudaron Ezequiel Sacks y Maxi Ottonello. Por eso gracias a todos ellos pude largar el domingo”, relató Juárez.
Con la mente puesta en el campeonato, salió tranquilo a girar sin entrar en roces y sin exigir más de la cuenta al Chivo. Y supo aprovechar la importante diferencia con la que había llegado a la doble fecha de cierre. Es que con el 8° puesto en la primera final y el 6° en la segunda le alcanzó para quedarse por tercera vez con el título de la clase mayor del GTM.
En tanto, la Chevy de Ezequiel Sacks, en este caso guiada por su binomio Matías Adrover, dominó claramente el fin de semana, ya que el producto del Moño de Luján se alzó con las dos victorias. En la primera prueba, Fabián Natale con un Chevrolet 400, finalizó segundo, mientras que el podio lo completó Alberto Krasiocha, con otro Chivo 400. En tanto, en la segunda final, Jorge Panella (hijo), de San Justo, con un Ford, arribó en un meritorio segundo puesto, mientras que Fabián Natale completó el podio.
Para imitar
Aquí una mención especial, que va más allá de cualquier puesto en pista, título o copa. El susto que Fede Juárez padeció con las complicaciones que aparecieron encontró parte de la solución en Fabián Natale, nada menos que quien peleaba con el casanovense el 1 de la Clase Mayor.
El piloto de Morón dio muestras hasta el final que nunca se rindió en esa batalla, pero sobre todo dejó alta la vara de la solidaridad. Porque fue en auxilio de su rival, ya que le facilitó un distribuidor para que reemplazara el averiado, sin importarle la apetencias de título. De ese modo, el Tri pudo salir a pista.
Finales GTM


“Qué mal la pasé”
Alguna vez Gastón Gaudio, ganador de Roland Garros en 2004, uno de los cuatro Grand Slam de tenis, tras un error cometido en cancha, sacó desde adentro de sus vísceras un grito que hoy sigue sonando: ¡Qué mal la estoy pasando! Nada que envidiarle al Gato, podrá decir David Antúnez, el campeón de la Clase Promocional.
“Qué mal la pasé el fin de semana. Me sentía mal, con dolores en el ciático”, reconoció el piloto de Longchamps. Pero había más. “El auto fue excelente todo el año, pero en la clasificación yo no estuve a la altura, tenía muchos dolores en la espalda. Y el domingo la pista estaba complicada, muy sucia, era como correr sobre hielo; no había grip, era imposible llevarlo. Fue algo que nunca me había pasado”, relató y agregó: “Para la segunda mejoramos; de hecho en las primeras cinco vueltas volvió a ser el auto de todo el año, pero en la sexta me quedé sin frenos. Así, terminé, como pude, frenando con la caja. Por suerte me alcanzó para salir campeón, pero nos hizo sufrir”.
David Antúnez llegó en lo más alto del campeonato al epílogo de la temporada, pero Carlos Ramos era su gran amenaza. En la clasificación, Antúnez hizo lo que pudo, con lo cual fue 6° y 8° para la primera y segunda carrera, respectivamente, mientras que el de Lomas del Mirador marcó el tercer registro para la primera final (el poleman, Carlos Martínez, con una Chevy) y fue el más veloz para la segunda.
Las tendencias llevaban a esperar un final cerrado, pero la fortuna jugó a favor de Antúnez, como lo había hecho con Juárez en la clase mayor (se le rompió el distribuidor y un bulón del cigüeñal antes de la competencia).
Es que Carlos Ramos fue a todo o nada. Quizás no tenía demasiado margen, lo cierto es que no logró el objetivo. Un toque con Carlos Martínez, luego con Allen, en los primeros tramos de la prueba inicial, dejó a la Chevy fuera de órbita, con un flexible de frenos roto, que desembocó en una fuerte salida de pista.
Así fue que la victoria quedó en manos de Ezequiel Figueroa (Chevrolet 400), escoltado por Marcelo Fedeli (Chevy, de Solano) y Rodrigo Marando (Ford, de San Justo), mientras que David Antúnez finalizó en el octavo peldaño.
A raíz del incidente de la primera prueba, el de Longchamps pudo aflojar algunas tensiones, aunque el Cholito Figueroa se había acercado bastante. Lo cierto es que el piloto de Pablo Nogués arribó segundo en la carrera que cerró el programa de la Promo, detrás del ganador, Marcelo Fedeli y delante del tercero, Gastón Toti Sosa (Chevrolet 400). A todo esto, desde el 8° lugar del clasificador, David Antúnez, con La Julia empezaba a festejar la condición de campeón.
Así, en el paso del GTM por El Orejano, Federico Juárez inscribió su nombre en la categoría con su tricampeonato consecutivo, en lo que es una marca que será difícil de superar. Y David Antúnez, quien había sido el primer ganador de la Promocional (se impuso en General Belgrano, en la apertura de la temporada) ahora también es el primer campeón de la clase menor. En definitiva, dos Reyes con coronas históricas.
Finales Promocional











