
El Tano fue campeón con Boca, dejó el fútbol por su otra pasión. Hoy se cumplen 38 años de su primera vez en lo alto de un podio de TC.
El automovilismo anda por la historia destilando ese no sé qué… Magia, quizás; atracción imposible de resistir, tal vez. Un poco de todo esto debe generar un efecto magnético. Reflexiones, en definitiva, que surgen desde el repaso de imágenes del pasado, en las que quedaron impregnadas elevados porcentajes de pasión por los fierros. Existe una fuerza invisible, sin dudas.
Desde ahí podríamos explicar que figuras de otras expresiones deportivas hayan recalado, al menos una vez, en el deporte motor. Así, rápidamente, sin pensar demasiado, uno de los primeros nombres que aparecen para ejemplificar es el de Vicente Alberto Pernía, el Tano, la Fiera.
Usted se preguntará por qué citamos al tandilense. Simple. Se están cumpliendo 38 años de la primera vez que recibió antes que nadie la bandera de cuadros en el Turismo Carretera. Fue un 20 de marzo de 1988 en Buenos Aires, en una carrera para no ganadores y debutantes, y lo hizo con un Dodge del equipo del recordado Oscar Angeletti.
El Tano, que además clavó el récord de vuelta en esa final, dejó a sus espaldas a Eduardo Saenz (Dodge) y al Chueco José María Romero (Dodge), en lo que fue un podio hegemonizado por la marca de la Estrella. Más atrás se clasificaron aquel día y completaron los 10 primeros: Luis Hernández (Chevrolet), Carlos Giustozzi (Dodge), Eduardo Finocchio (Dodge), Orlando Rodríguez (Dodge), Osvaldo Lynn (Chevrolet), Armando Ciccale (Chevrolet) y Carlos Garrido (Chevrolet).
De todos modos, habrá que marcar una salvedad en función del primer triunfo en el TC. Es que pasaron cuatro años desde la victoria en la carrera de “Debutantes y No Ganadores” (fue la última de ese tipo), el 20 de marzo de 1988 para que se subiera a lo más alto del podio en el TC. Se dio con la misma marca el 14 de junio de 1992 en Balcarce. Así hay quienes toman ese triunfo como el absoluto, pero no se podrá soslayar aquella primera vez del Tano en Buenos Aires.

Por el automovilismo pasaron figuras de enorme jerarquía. Michael Jordan, una leyenda de la NBA, incursionó como dueño de un equipo del NASCAR. Fabien Barthez, ex arquero de la selección de Francia, campeón del mundo en 1998, se dedicó de lleno a los fierros tras colgar los guantes; compitió en las 24 Horas de Le Mans y en campeonatos de gran turismo y, en uno de ellos, el GT de Francia, se quedó con el título en 2013.
Por nuestras tierras, el ex tenista David Nalbandian dejó la raqueta para incursionar en el rally; el Chino Ariel Garcé, ex exjugador de River y de la Selección argentina, tras el retiro del fútbol, comenzó una carrera en el automovilismo argentino, en donde logró una victoria en la Fiat Competizione, en 2024, y en la que también participó el ex delantero de Vélez y Boca, entre otros, el Tanque Santiago Silva.
Y más atrás, el ex campeón del mundo de los medio pesados de la AMB y CMB, Víctor Emilio Galíndez, también eligió la velocidad una vez que se bajó del ring, aunque en el rol de copiloto. Sin embargo, para Galíndez el camino resultó muy corto, ya que en el semi permanente de 25 de Mayo perdió la vida al ser embestido por el descontrolado Ford de Marcial Feijóo cuando caminaba al costado de la ruta luego de abandonar con Antonio Lizeviche.
Dentro de ese punteo de ejemplos habrá que sumar, claro, al Tano Pernía. El fútbol resultó ser su primer contacto con el deporte. Arrancó en Estudiantes de La Plata, Boca lo visualizó y allí vivió fue su época dorada. Luego llegó a Vélez, pero el automovilismo ya estaba dentro suyo, desde hacía tiempo.
En su carrera por el fútbol logró ser campeón del mundo con Boca, jugó nada menos que con Diego Maradona y fue parte de la Selección de Menotti, en la previa al Mundial 78. Pero lo fierros le tiraban mucho más. De hecho, terminó por convertirse en un referente del Turismo Carretera y precursor de la dinastía familiar en el deporte, que continuaron sus hijos.
Un título y un pedido
Los amores se le juntaron al Tano en la década del 70. No había chance de esperar demasiado. Por eso aceleró los tiempos. Cuenta la leyenda que allá por el 76, la Fiera armó una jugada estratégica para sacarle un permitido al DT de Boca de ese entonces, el Toto Juan Carlos Lorenzo.

En el viaje a Alemania, en donde Boca debía jugar la revancha por la final de la Copa Intercontinental (en esa época la Copa se definía en partidos ida y vuelta) contra el Borussia Mönchengladbach, Pernía le hizo una propuesta a su entrenador: si salían campeones el técnico debía permitirle correr una carrera en el Turismo Nacional. Asomó rápidamente la negativa del Toto, pero el Tano no aflojó e insistió, tanto que logró convencerlo.
Boca sorprendió a propios y extraños, goleó 3 a 0, que le dio la copa. Y con ello, Vicente Pernía se aseguraba el OK de su entrenador. De ese modo, debutó en el TN, en Olavarría, con un Fiat IAVA, con el que finalizó 13° en la Clase B.
En 1978 se decidió a hacer el curso en la escuela de Jorge Omar del Río (tricampeón de TC 2000, en el autódromo porteño. Allí se fue formando sobre un monoposto de la Fórmula 4, pero lo del Tano eran los autos con techo, y el TC en particular.
El retiro del fútbol se dio en el ’82 y al año siguiente debutó la categoría más popular: el 13 de marzo de 1983 en el extinto autódromo General San Martín de Mendoza, con un Chevrolet (fue 6° de una carrera que ganó el Flaco Traverso).
Alcanzó cinco victorias, tres con Dodge y dos con Ford, estuvo muy cerca de lograr el título en 1997 y fue subcampeón de Juan María Traverso, mientras que dos años después se bajó de los autos de competición. Su última función fue el 13 de junio de 1999, en Paraná, con un Ford, en donde abandonó.

La gloria
Si bien ya había saboreado las mieles de la victoria, en lo que fue la carrera de Debutantes y No Ganadores en 1988, el triunfo que se le dio en el Juan Manuel Fangio de Balcarce, le permitió consolidarse en la categoría. Con una Dodge fue feroz al pie de la Sierra La Barrosa en aquel 1992 y así pudo romper el karma que arrastraba, puesto que la primera victoria “oficial” se le venía negando. Fue un día de gloria y consagración para el Tano, que luchó y les ganó a referentes del TC de ese momento como Roberto Mouras, Eduardo Ramos, Jorge Oyhanart. El Pato Osvaldo Morresi. Ninguno de ellos pudo con La Fiera.
Con su estilo aguerrido, como lo fue en el fútbol, el tandilense se inscribió entre los pocos que corrieron con las cuatro marcas.
Se transformó en todo un referente de la época y dejó su impronta. Primero lo hizo en el fútbol, con las mangas de su camiseta arremangadas y sin ahorrar pasión a la hora de ir a cada pelota. Y lo repitió en el automovilismo, con un andar que hacía crecer el entusiasmo en los hinchas. Por eso se ganó un espacio en dos de las expresiones más populares del deporte argentino.
Fotos: Vértigo Motorsport – eleco.com.ar – Auto TC – redes Leonel Pernía / Por: Osvaldo Álvarez







