Historias mínimas

Valentín Brusa, pasión, ingeniería y trabajo en equipo

Desde sus inicios como ayudante a los 14 años hasta su rol clave en ingeniería, Valentín Brusa construyó su camino con pasión y compromiso.

Valentín Brusa forjó su recorrido en el automovilismo a partir de la constancia, las ganas de aprender y una fuerte vocación por el detalle. Oriundo de Azul, Buenos Aires, comenzó desde muy joven a involucrarse en el mundo de los autos de carrera y, con el paso de los años, fue consolidando un perfil marcado por la responsabilidad, el compromiso y la búsqueda permanente de mejoras, cualidades que hoy lo identifican dentro de los equipos de competición.

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Su vínculo con el automovilismo comenzó temprano. A los 14 años, en el año 2016, dio sus primeros pasos en el Azul Sport Team, el equipo dirigido por Ramón Rodríguez y Fabián Cos. Allí empezó como ayudante, con el objetivo claro de conocer el ambiente, aprender sobre los autos de carrera y empaparse de un mundo que lo atrapó desde el primer día. Sus tareas iniciales fueron las más básicas pero esenciales: limpieza de piezas, asistencia a los mecánicos, mantenimiento del orden en el taller y, poco a poco, una incursión cada vez más profunda en la mecánica.

Valentín Brusa en la pista

Con el paso del tiempo y la experiencia adquirida, su rol fue evolucionando. Hoy, Valentín está principalmente abocado a la parte de ingeniería, trabajando en la adquisición y análisis de datos, el uso de cámaras y el trabajo conjunto con los pilotos para optimizar el rendimiento del auto. Una función que exige precisión, compromiso y una mirada integral, valores que él asume con naturalidad.

Para Brusa, el automovilismo es mucho más que un trabajo. Es pasión, esfuerzo y disfrute. “Dar el máximo posible en las semanas previas para llegar al fin de semana de carrera lo mejor posible, que eso es lo más lindo, donde luego se ven los resultados y lo que más se disfruta”, asegura. También destaca la importancia del conjunto: un buen funcionamiento depende del trabajo en equipo, del cuidado de los detalles y de generar un buen ambiente, incluso frente a los obstáculos cotidianos que siempre aparecen en este deporte tan exigente.

Valentín Brusa trabaja en boxes

De cara al 2026, Valentín afronta un nuevo desafío: su regreso al trabajo junto a Mariano Werner, luego de haberse alejado un año del equipo por una experiencia laboral en el exterior. En esta nueva etapa, asume mayores responsabilidades, estando al 100% en el día a día del taller y trabajando de manera articulada con mecánicos y todas las áreas, con el objetivo de llegar de la mejor forma posible a cada fin de semana.

Su paso por el exterior fue una experiencia linda, enriquecedora y llena de aprendizajes. Sin un tiempo definido, decidió irse al considerar que era un buen momento, tanto por la edad como por la etapa que atravesaba, para sumar conocimientos, conocer otros métodos de trabajo y vivir nuevas experiencias. “Los ritmos son otros y también la pasión argentina no se encuentra allá.”, reflexiona. Aún así, valora todo lo aprendido, las personas que conoció y las puertas que quedaron abiertas, aunque hoy siente que su lugar está en Argentina, su país natal.

En el trato cotidiano, Valentín mantiene muy buena relación con los pilotos. Con algunos, el vínculo profesional se transformó en amistad. En particular, con Mariano Werner, con quien comparte largas charlas y mates durante la semana en Paraná, fortaleciendo una relación basada en la confianza y el trabajo en equipo.

Valentín  Brusa

Entre las anécdotas que más lo marcaron, recuerda su primera carrera en 2016, que significó su debut en el automovilismo, y un momento clave en 2020, en plena pandemia. Mientras estudiaba ingeniería en La Plata, surgió la posibilidad de sumarse al equipo de Werner, quien necesitaba gente para continuar. A pesar de las dificultades para trasladarse en ese contexto, logró llegar al autódromo de San Nicolás y ese mismo fin de semana Mariano ganó la primera carrera del año, para luego consagrarse campeón al final de la temporada.

Apasionado, motivado, meticuloso y exigente consigo mismo, Valentín encuentra su mayor impulso en superarse día a día. Valora el orden, busca cometer la menor cantidad de errores posible y enfrenta los desafíos que propone este deporte, convencido de que los resultados son el reflejo del trabajo sostenido.

Fuera de un autódromo, es un apasionado del fútbol, hincha de River Plate, y disfruta de ir a la cancha siempre que puede. También valora los momentos simples como compartir mates, un asado y tiempo con la gente que quiere. Porque, tanto dentro como fuera del automovilismo, para Valentín Brusa —“Pucará” para quienes lo conocen en el ambiente— los vínculos y la pasión son la base de todo.

Crédito Fotos: Valentín Brusa / Por: Morena Perez

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