
Tribuna 2 y un distendido mano a mano con Alejandro Patronelli, campeón 2011 y 2012 del Dakar. Anécdotas, el recuerdo de la competencia y su presente.
Alejandro Patronelli ya no corre en Dakar. Sus días hoy transcurren entre la vida con sus seres queridos y el negocio familiar. Sin embargo, esos veranos a pura velocidad entre las dunas, los caminos desérticos de piedra y los bivouacs dejaron su huella.
Es que no sólo fue correr la carrera más difícil del mundo, sino que también compartir momentos inolvidables nada menos que con su hermano Marcos. “Los mismos periodistas lo han dicho: lo que les pasó a ustedes, no hay registros. No existe. Dos hermanos, no existe”, explica en un pasaje de la charla Alejandro, rememorando lo que fue correr, dominar y llegar a la meta los dos juntos.
Al tiempo que recuerda: “Siempre fue muy grupal, muy de ir con los padres, viejos, con todo”, cuando se trataba de competir, algo que hoy por las realidades de cada uno de los hermanos se hace más difícil. “Mis hermanos son todos papás, yo no, pero bueno, todos nos movimos siempre en grupo y ahora nos respetamos. No es que yo porque esté con un poco más de tiempo tendría que estar corriendo y los demás no”, enfatiza, y cierra: “Lo dejamos así, lo cerramos así el capítulo en familia y ahí terminamos.”
Sin embargo, sigue ligado a los autos a través de su hobby: la restauración de autos clásicos. Al respecto nos cuenta: “Hago autos de colección desde muchos años. Hace diecisiete, dieciocho años que compré mi primer Chevrolet 400. Lo restauré en su momento y lo hice para las. Y así he ido comprando autos en mal estado y los he ido restaurando. Siempre clásicos y como hobby, para estar con las manos engrasadas en casa.”

El Dakar 2016
De todas las situaciones que le tocó atravesar a lo largo de sus participaciones en el Dakar, Alejandro recuerda una particularmente: la llegada del Dakar 2016. Eran los metros finales y entonces decidieron hacerlos juntos parados arriba de sus quatriciclos. Y recuerda: “Sí, fue parados arriba de los cuatri, con las gomas pegándose entre sí y el GPS, que es la cuenta regresiva del kilómetro, se nos apagó la vez. Pasamos los dos al mismo tiempo. Teníamos el arco de la llegada a mil metros, porque la carrera corta un kilómetro antes más o menos, y fue ese kilómetro de festejo entre los dos, sin nadie, porque cuando llegamos fue una explosión y pudimos hacer el último festejo. ¿Vos me decís por qué dejaste el Dakar? Por eso, ya está, no hay más, o sea, terminar a la par así, pasar los dos a la par.”

La dureza del Dakar
Desde su experiencia, Patronelli es consciente de que el Dakar es una de las pruebas más difíciles del mundo. “Acá en Argentina lo norma era correr sobre las piedras. Chile era muy de piedras, pero con ese desierto mixto que por ahí es todo piedra a flor de vista, pero después te encontrás la piedra escondida abajo de la arena. Es muy bravo, muy bravo”, dice sobre el tipo de terreno que debieron afrontar acá. Y, yendo a las dunas de Arabia Saudita, donde se está corriendo la edición 2026, indica: “Fíjate que hay golpes muy fuertes con las piedras escondidas bajo la arena. Es porque no la esperas, venís entrando de lo más lindo en el huellón y por ahí aparece un cordón y te pegás cada golpe. Bueno, eso es el Dakar, eso es el imprevisto. Hay que estar activo para eso.”

Al tiempo que también explica que el Dakar puede lastimar y mucho: “Lastima porque no es un circuito, no tenés la ambulancia al lado, no sabes por dónde vas. La hoja de ruta te da los peligros más grandes que hay, pero no están marcadas todas las curvas y no te dice dónde están todas las piedras.”
Sabiendo que cerró un ciclo y consultado sobre si le queda alguna cuenta pendiente, Alejandro respondió: “No, pendiente no, no. Creo que uno en la vida tiene que cerrar las etapas y no dejar nada pendiente. Y a nosotros se nos dio de una manera increíble. Si yo pudiera volver para atrás, al día que me subí al cuatri para alargar el Dakar 2010 y me decían que iba a ser todo como fue entre los dos (con su hermano Marcos), te hubiera dicho que era una mentira, una película, algo que está armado porque no existe, no hay.”

Y, finalmente, dejó un momento para pensar en qué le dejó haber sido campeón del Dakar: “Marca un antes y un después. Creo que nosotros éramos conocidos entre la gente de los cuatri, el que tenía un cuatriciclo nos conocía por el enduro del verano, pero, no nos conocía, por ejemplo, el de la miel. Nosotros hoy tenemos algo muy lindo que es ser conocidos, no famosos. Yo me voy con Marcos a comer a un lugar, nadie te va a decir nada. Se te ocurre a vos decirle che, está Patronelli de los cuatri…alguien salta y dice ‘Patro querido, ¿cómo andás? No te había conocido, qué buena onda que hayas venido’.” Y remata: “quedó muy buen feeling con la gente, pero no tengo el problema del famoso que no se puede sentar en un lugar a tomar un café tranquilo, porque siempre tiene un fan pegado”.

Alejandro Patronelli nació en la localidad de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Fue ganador de múltiples competencias a nivel nacional en cuatriciclos y se destacó por competir y ser campeón del Dakar en las ediciones sudamericanas.









Crédito Fotos: Tribuna 2 / Por: Tribuna 2







