
La joven piloto de Tres Arroyos Oliva Muisse construye su camino en el automovilismo junto a su familia y el Re Performance, apostando día a día a su crecimiento deportivo.
A los 20 años, Oliva Muisse representa una de las jóvenes protagonistas de la Fórmula 3 Metropolitana. Detrás de su presente deportivo hay una historia marcada por el sacrificio, el acompañamiento familiar y una pasión por el automovilismo que la acompaña desde la infancia. Mientras continúa creciendo en una de las categorías escuela más importantes del país, también estudia la carrera de Diseño Industrial y afronta el desafío constante de conseguir el presupuesto necesario para seguir compitiendo.
Nacida el 12 de enero de 2006 en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Oliva creció rodeada de motores. Hija de Daniel y Marianela, su vínculo con el automovilismo comenzó mucho antes de subirse a un auto de carrera. Daniel fue piloto durante gran parte de su vida deportiva, compitiendo tanto en el Turismo Carretera como en categorías zonales como Mar y Sierras y Minicross, mientras que Marianela acompañó desde siempre el proyecto familiar que hoy tiene a Oliva como protagonista en las pistas.
“Mi papá corrió toda la vida, ya estaba en el automovilismo antes de que yo naciera, él corre desde los 18. Tuve la posibilidad de verlo correr y cuando dejó la actividad me subí por primera vez a un karting. Desde ahí seguimos corriendo, probando categorías, escalando y siempre acompañándome”, recuerda Oliva Muisse.
Aquella pasión heredada terminó convirtiéndose en un proyecto de vida compartido. Hoy, padre e hija siguen transitando juntos cada paso de la carrera deportiva de Oliva. Él no solo la acompaña en la búsqueda de presupuestos, sino que además trabaja en el auto, coordina cuestiones logísticas y se involucra en cada detalle necesario para que ella pueda competir.

“Mi papá está en todo. Arma el auto en el taller, lo trae, se encarga de todo. Hasta lleva la ropa de correr al lavadero. Es un pilar fundamental y estoy súper agradecida por la oportunidad que me da de poder estar acá y super lindo poder compartirlo en familia”, afirmó.
Oliva se ha transformado en una de las mujeres que hoy tienen protagonismo dentro de la Fórmula 3 Metropolitana. Su presencia en la pista representa años de esfuerzo, preparación y perseverancia para ganar su lugar en una categoría altamente competitiva.
Actualmente integra el Re Performance, estructura dirigida por Claudio Re, donde encontró un espacio fundamental para continuar desarrollando su carrera deportiva. Allí destaca no solo el rendimiento deportivo, sino también la calidad humana del grupo de trabajo.
“Estamos muy agradecidos con Claudio Re porque hubo un año que no sabíamos si íbamos a correr. Somos personas que trabajamos muchísimo para juntar el presupuesto, se nos hace muy complicado y él nos abrió las puertas. Siempre nos trataron de la mejor manera. Estoy muy contenta y cómoda dentro del equipo”, señala.
Sin embargo, mantenerse dentro del automovilismo continúa siendo uno de los principales desafíos. La búsqueda de apoyo económico ocupa una parte importante de su tiempo y del de su familia.
“La realidad es que se hace muy complicado. Salimos a buscar presupuesto junto con mi papá. En Tres Arroyos lo conocen más a él y eso ayuda. Yo estoy estudiando en La Plata y él se encarga mucho de esas gestiones. Todos los años los costos aumentan y las publicidades no crecen al mismo ritmo. El año pasado tuvimos que frenar y este año sabemos que podemos hacer algunas fechas más, pero después no sabemos qué va a pasar, pero bueno se trabaja y buscar la confianza de la gente es muy importante”, explica.
A pesar de las dificultades, nunca pierde de vista sus objetivos. Mientras compite, cursa el segundo año de Diseño Industrial en La Plata, una carrera que complementa con los entrenamientos físicos y la preparación que exige el deporte motor.
“Entreno mucho, me encanta. También me gusta mirar series, estar con amigos y salir a caminar me gusta. Soy una persona muy inquieta, no puedo estar encerrada”, cuenta entre risas.
Cuando habla de referentes, la respuesta llega sin dudar. “Mi ídolo es mi papá. Después uno puede tomar cosas de distintos pilotos, pero como referente siempre lo tengo a él”, expresa. Y cuando se trata de imaginar el futuro, tampoco piensa únicamente en resultados o campeonatos. Su sueño va más allá de los trofeos. “Me gustaría crecer dentro del automovilismo y algún día poder quedar como una referencia. Haber logrado algo que pueda servir como ejemplo para otras personas en el futuro”, asegura.
Quizás esa búsqueda ya haya comenzado. Porque más allá de los resultados deportivos, la historia de Oliva Muisse refleja el esfuerzo de una familia entera, el compromiso de un equipo de trabajo y la determinación de una joven que decidió abrirse camino en un deporte donde cada oportunidad se construye con sacrificio. Antes de terminar, Oliva hace una pausa para agradecer. Sabe que detrás de su nombre hay muchas personas que hacen posible cada carrera.
“Soy la cara visible, pero hay muchísima gente que hace un esfuerzo enorme para que yo pueda estar acá. Todas las publicidades, la gente que nos acompaña desde el karting y quienes siguen confiando en nosotros. Gracias a todos porque sin ellos esto no sería posible”, destaca.
Mientras continúa formándose como piloto y como estudiante universitaria, Oliva Muisse atraviesa una etapa de crecimiento personal y deportivo. Una historia que demuestra que detrás de cada paso dentro del automovilismo hay esfuerzos, sueños y muchas personas trabajando para que el proyecto siga adelante.
Fotos: Tribuna 2 / Por: Morena Pérez – Tribuna 2







