
Ian Videle y Juan Pablo Marchesse son nietos del “Chiqui”, corren en ALMA TC 1100 y el abuelo siempre está a su lado en cada carrera.
Cuando uno hereda la pasión por los fierros de los padres, el vínculo se afianza en cada carrera, en cada autódromo, en las horas y horas del taller o simplemente frente a la TV viendo una competencia. Pero cuando la herencia viene de una generación anterior, parecería que el amor por la actividad compartida es aún mayor. O por lo menos así lo demuestran los protagonistas.
Tal es el caso de Roberto Videle y sus nietos, Ian y Juan Pablo, quienes están haciendo sus primeras armas en el automovilismo con sendos Fiat 600 de la categoría ALMA TC 1100. Y su abuelo, firme, siempre está a su lado.
“La relación que tengo con mi abuelo es muy linda. Es de apoyarme siempre, antes de cada fin de semana y post carrera también. El consejo que me da siempre es que esté tranquilo y que, si está todo bien con el coche, las cosas se van a dar”, le dice Ian a Tribuna 2.
“Tengo una relación muy buena con el ‘Chiqui’, tanto en el trabajo diario del supermercado como en las carreras. Me da consejos de cómo avanzar, cómo hacer el radio de giro ideal, todo. Con mi viejo (Marcelo Marchesse, también piloto) son mi guía en la radio en cada carrera”, cuenta “Juampi”, miembro de una familia bien fierrera.


¿Cómo es el detrás de escena para ir a cada carrera?
Ian: Es muy lindo, tengo el taller en Pilar. Siempre viene el auto acá, se desarma completo y se lo deja listo para la siguiente fecha.
Juampi: Tengo a mi mecánico, que es de Escobar, que me lleva el auto y lo atiende. También me dan una mano mi abuelo y mi papá para que yo pueda correr.


¿Cuál es el objetivo que se pusieron para esta temporada?
Juampi: Queremos sumar los puntos necesarios para estar entre los cinco de adelante. En la primera fecha me subí al podio y es un impulso grande.
Ian: Con los cambios que hicimos en el auto queremos pelear el campeonato y en lo posible salir campeones.
