
El debut del equipo Oficial Ford en el Turismo Carretera cumple 54 años. Lo integraron nombres emblemáticos, como Gradassi, Estéfano, Traverso y el Polaco José Miguel Herceg.
No es un descubrimiento mayúsculo decir que el Turismo Carretera es el espejo óptimo de la pasión por el automovilismo en la Argentina. Sus años de vanguardia, divididos por épocas, ha convocado a multitudes al costado de las rutas, en su momento, y a largos peregrinajes en los ingresos de cada autódromo que ha visitado. De allí que las marcas sumaron fanáticos, seguidores, fans, o como le quiera llamar.
Claro que el Boca-River de las cuatro ruedas está atado a Ford y Chevrolet y de allí que los escudos del Ovalo y el Moño dominan en lo cuantitativo, sobre Dodge y Torino, aunque la pasión es una sola, más allá de la marca. Los que hacemos Tribuna2, esta vez, elegimos a Ford para darle forma a una efeméride que irrumpe desde lo más profundo de la historia y que merece ser recordada.
Hace horas se cumplieron 54 años del debut del recordado Equipo Oficial Ford, con José Miguel Herceg a la cabeza, que de sólo nombrarlo la emoción gana terreno. Es que el Polaco dejó estampada una huella de magia y sabiduría en nuestro automovilismo. Aquel estreno ocurrió en el circuito El Challao – Cerro de la Gloria, de Mendoza, de poco más de 15 kilómetros de extensión, carrera de TC organizada por primera vez, por el Andes Automóvil Club.
Y el comienzo no pudo ser más exitoso. Porque el equipo de la planta de General Pacheco clavó el 1-2 como para marcar terreno de entrada nomás. Ganó el cordobés, otro mítico de nuestros fierros, como lo fue Héctor Luis Gradassi (Falcon N°6), quien fue escoltado por su compañero de equipo, el tucumano, Nasif Estéfano (Falcon N°21). Sólo ellos completaron el recorrido, puesto que el tercero, Juan Carlos Iglesias, también con el mismo modelo, pero no oficial, quedó a una vuelta.
El clasificador, en cuanto a los 10 primeros puestos, lo completaron: Carlos Marincovich (Chevrolet 400), César Malnatti (Torino), Juan C. Manzano (Torino), José M. Faraoni (Torino), Antonio Lizeviche (Torino), Carlos Tartara (Torino) y Francisco Navarro Ocampo (Torino).
Los nombres que aparecen marcaban desde la previa que la lucha de marcas iba a ser el factor determinante del paso del TC por Mendoza. ¡Y qué nombres! El Nene Néstor Jesús García Veiga aceleraba con un Chevy 4 puertas, perteneciente a la Comisión de Concesionarios Chevrolet; Carlos Marincovich aparecía con un temible Chevrolet 400; por el lado de Torino había verdaderos peso pesados: el Loco Di Palma, Eduardo Copello, Larry, Juan C. Manzano, Julio César Malnati; por Dodge se anotaban Loeffel, Bordeu y De Guidi. Y si algo faltaba para que la fiesta fuera completa, irrumpió el Ovalo con su equipo oficial.
Los Chivos se ilusionaban con el Nene García Veiga, que arrancó dominando en la tierra del sol y el buen vino, pero ante su abandono, en la lucha de marcas prevaleció Pirín Gradassi.
La pregunta que emerge a años de aquellas escenas, es saber qué motivó a Ford meterse de lleno en la competición. Sus conquistas habían encontrado un dique de contención en 1966, a la luz de la tecnología que avanzaba en la categoría.
Así, los estandartes de las nuevas generaciones se recostaban en “La Coloradita”, Chevrolet de Juan Manuel Bordeu, el Torino y la Liebre de Eduardo Copello, El Trueno Naranja, de Carlos Pairetti y las apariciones fantasmales de Torino, con Gastón Perkins, Eduardo Copello y Luis Rubén Di Palma. La lectura de las autoridades de la planta de General Pacheco fue apostar fuerte para iniciar la temporada del ’72.
Había que poner de pie al gigante dormido. La primera movida fue convocar a José Miguel Herceg para que fuere la cabeza del equipo en lo técnico y deportivo. En realidad, el inicio del vínculo entre el Polaco y Ford se dio en 1970, cuando desde la fábrica le encargaron a Herceg la preparación de los motores de los Falcon de TC.
Así, el primer gran ensayo se dio en 1971 con Carlos Pairetti al volante, que logró dos victorias (Vuelta de Hughes y Córdoba). Segundo paso: elegir los pilotos. Apuntaron a dos experimentados de 39 años: Héctor Luis Gradassi y Nasif Moises Estéfano. Ese fue el primer eslabón de una larga cadena de éxitos de Ford en el TC.
Lo cierto es que en 1972, el Polaco estaba a cargo de la preparación integral de los Falcon de Gradassi y Estéfano. Y el primer grito hacia la gloria se dio en Mendoza.
Se trató de lo que se dio en llamar la “Era Herceg”. Porque el equipo a cargo del Polaco fue hegemónico, ganó siete campeonatos consecutivos entre 1972 y 1978. De allí, surge la tremenda marca de Pirín Gradassi, con cuatro cetros conquistados con el equipo oficial.
El debut resultó aplastante, tanto como lo fue el resto de esa temporada, que terminó con el primer título de Gradassi. Los números de aquel 1972 muestran una contundencia absoluta: el equipo logró 10 triunfos en 15 fechas (7 de Pirín y 3 de Estéfano).
La contaduría de títulos expone: cuatro del cordobés -1972,1974,1975 y 1976-; uno de Nasif Estéfano (en 1973). Fue el primer campeón post mortem, ya que perdió la vida en un accidente en Aimogasta, última etapa del Gran Premio Reconstrucción Nacional. Y más adelante sumó otras dos coronas para el Ovalo, un tal Juan María Traverso (1977 y 1978). Sin dudas, se trataba de una época gloriosa de Ford.
La última función de aquel equipo oficial se dio el 11 de noviembre de 1979 cuando las autoridades decidieron dar un paso al costado en el TC luego de la exclusión de Gradassi en Tandil.
Hubo innumerables duplas y tripletas en el deporte. Todas emblemáticas. Ford en el TC conjugó la sabiduría (Herceg) con la experiencia (Gradassi y Estéfano), primero, y luego le sumó la juventud (el Flaco, que ocupó el lugar de Nasif). La historia le hizo un lugar a un equipo que no admite copias. Imposible.
Fotos: Cadena 3 / Por: Osvaldo Álvarez










