
Federico Juárez, tricampeón del GTM, se estrenó en la Clase GTB del TC Regional con una Chevy y alcanzó el sexto lugar en el Mouras de La Plata.
El Gran Turismo Metropolitano aparecerá en escena el próximo fin de semana, pero sin su tricampeón de la clase mayor. Como ya lo adelantáramos, Federico Juárez decidió afrontar nuevos desafíos y ancló en el TC Regional, en donde dibujó un estreno que “superó las expectativas”, tal como lo definió el propio piloto de Isidro Casanova.
La temporada de la categoría zonal se abrió en el Roberto Mouras de La Plata, en donde se utilizó el circuito largo sin chicana, de 4.265 metros de cuerda. Allí, Fede Juárez fue de menos a más en la Clase GTB. A bordo de la Chevy, atendida por el equipo encabezado por Coco Juárez y motorizada por Luis Tapia, el tricampeón del GTM completó el recorrido de la final en el sexto puesto, mientras que el escalón más elevado del podio de la divisional fue para Sebastián Reynoso (Chevrolet), quien fue escoltado por Alejandro Amat (Chevrolet) y Claudio Díaz (Ford).
El inicio se coloreó con el 10° tiempo en las tandas de clasificación, que lo llevó a largar la segunda serie desde el quinto puesto. La bandera de cuadros encontró al matancero en el tercer lugar, pero ante el recargo que sufrió el ganador, Lucas González, por maniobra peligrosa, la batería quedó en manos de José Pugliese y Juárez heredó la posición de inmediato escolta.
En cambio, el propio Federico Juárez se encargó de relatar su primera final en diálogo con Tribuna 2. “Moví desde la primera fila, del lado externo, pude mantener mi posición, pero luego le pasé un poquito y quedé tercero”, revivió y prosiguió: “El auto iba bien en las primeras vueltas, pero después apareció una falla de nafta, que iba y venía; a veces me complicaba en la recta y en otras en lo trabado”.
Este percance hizo que se retrasara al quinto peldaño del “gusano de metal”, pero nunca se dio por vencido. “Logré recuperar el tercer lugar, estaba en el podio, pero a dos vueltas del final me pasé y quedé sexto”, admitió y rescató: “Más allá de eso, muy feliz por el arranque que tuvimos”.
El Chevrolet 400, todo un misil que lo catapultó a la hegemonía en el GTM, hoy está en manos de la familia Figueroa que lo pondrá en pista la semana que viene en General Belgrano. Federico Juárez soltó todo aquel pasado venturoso, eligió dejar de lado ese estado de confort para ir en busca de nuevas experiencias. Así su presente es la Chevy azul N°36 de GTB., con la que debutó en el TC Regional.
No alcanzaron los escollos
De todas las vivencias en La Plata, aportó las excelentes sensaciones que le dejó su primera vez en el TC Regional: “Nos sorprendió el auto, sobre todo por al andar dócil que mostró, ya que me permitió ir al límite”, explicó y argumentó: “Hay que tener en cuenta que nunca había girado en el Mouras, con lo cual no conocía los radios de giro ideales, no tenía referencias”. Por todo ello, el de Casanova aseguró que “anduvimos bien, nos dejó muy conformes el debut, que largamente superó las expectativas”.
Sin embargo, no fue el único escollo que Federico Juárez debió sortear en el estreno. Había otro detalle para nada menor: pasaba de la tierra al asfalto. Si bien había experimentado algunas carreras sobre asfalto el año pasado en Roque Pérez, el cambio de superficie se hacía sentir.
Así, sobre esa adaptación, con el aderezo de la falta de referencias, Fede Juárez develó: “Me costó bastante, traté de buscar los límites del auto, busqué a los referentes de la categoría para seguirlos de cerca y ver qué hacían”. Y afirmó: “Fue la primera fecha, cometí algunos errores, y además no fue simple sobrellevar esa falla de nafta que asomó en la final , pero al menos me dejó llegar”.

El debut había dejado buenas sensaciones para lo que se viene (la segunda de la categoría será el 11 y 12 de abril en el mismo escenario). Y el piloto de Casanova rescató la labor de quienes lo acompañan: “El equipo, que está a cargo de mi padre, Coco Juárez, me dio un auto en muy buenas condiciones; los motores son de Luis Tapia y de Fede, que hicieron todo lo posible para estar en la primera fecha; trabajaron hasta ultimas horas del viernes y fuimos crudos, sin probar y a ver qué pasaba; la familia siempre está y me hace el aguante y los sponsor me ayudan para reunir el presupuesto”, agradeció.
El GTM no se olvida
Si bien los cañones están puestos en el TC Regional, Federico Juárez no olvida su primer amor. Es que el Gran Turismo Metropolitano es parte de su vida deportiva un lugar en donde creció como piloto. Por ello, la categoría vive en sus planes.
La idea es correr con Patricio Bonomo sobre el Ford Falcon propiedad del piloto de San Antonio de Areco. Sin embargo, ese proyecto está en espera. “El auto no va a estar terminado para las primeras fechas, pero en cuanto lo termine iremos a probar para estar si es posible antes de la mitad de año”, se ilusionó Federico Juárez
Todo fue ganancia en el debut del tricampeón. Llegó justo con el auto, al que no conocía, como tampoco al trazado platense, y sobre una superficie a la que debió adaptarse sin demoras.
Todo forma parte de un frente amplio de argumentos que conducen a entender que Federico Juárez demostró y se demostró que a la hora de manejar no hay que subestimarlo.
Fotos: TC Regional / Por: Osvaldo Alvarez



