Historias mínimas

Emiliano Tobio, una trayectoria hecha de compromiso

Empresario y fabricante de autopartes plásticas, forjó su camino desde los boxes hasta convertirse en proveedor clave del automovilismo argentino.

Emiliano Manuel Tobio es uno de esos nombres que quizás no siempre aparecen en los titulares, pero cuyo trabajo resulta indispensable para que los autos salgan a pista. Empresario, trabajador incansable y apasionado por la innovación, su historia está profundamente ligada al automovilismo argentino desde hace más de tres décadas.

pub fispa


Nacido en Martín Coronado, provincia de Buenos Aires, y actualmente radicado en Villa Tesei, partido de Hurlingham, Emiliano comenzó a transitar el camino del automovilismo desde muy joven.
“Empecé de adolescente ayudando a mi papá allá por los 90”, recuerda. Aquellos primeros pasos los dio en categorías como el Supercart y trabajando con vehículos como los Nissan 300 y Datsun 280, experiencias que marcaron su formación dentro del ambiente.

Con el correr de los años, Tobio fue encontrando su especialidad: la fabricación de autopartes plásticas. Dentro del ambiente se lo conoce como “el plastiquero”, un rol clave que combina oficio, precisión y creatividad. “Lo que más me gusta de mi trabajo es todo lo que tenga que ver con desarrollos nuevos e innovación”, explica.

WhatsApp Image 2026 01 13 at 18.02.26

El desafío, sin embargo, no es menor. Diseñar modelos de piezas nuevas o desarrollos especiales exige estar en permanente actualización, más aún en un contexto donde los autos del Turismo Carretera evolucionan constantemente. Esa capacidad de adaptación y búsqueda permanente lo llevó a trabajar con prácticamente todos los equipos y pilotos que confían en sus productos. Hoy, Emiliano es proveedor oficial de categorías como el TC, TN, Turismo 4000 Argentino, Procar 4000, entre muchas otras.

Su recorrido también le permitió forjar relaciones humanas muy fuertes dentro del automovilismo. Una de las más significativas es la amistad que lo une desde hace casi 15 años con Aníbal Colapinto, padre de Franco Colapinto. La relación nació cuando Aníbal integraba, junto a José María Garavano, el equipo JC Competición, y Franco era apenas un chico que comenzaba a dar sus primeros pasos y a escribir su propia historia. “En algunos momentos convivíamos, en alguna carrera”, cuenta.

Desde ese lugar, Emiliano fue testigo cercano del crecimiento deportivo de Franco. Aunque la distancia se hizo sentir cuando la familia Colapinto se instaló en Europa, Tobio siguió atentamente su carrera a través de redes y noticias que le traían desde allá, acompañando a la distancia cada paso de un camino que comenzaba a proyectarse a nivel internacional. El avance de Franco en las categorías formativas europeas, su adaptación y sus logros fueron seguidos con atención y admiración, incluso en los momentos en los que el contacto cotidiano no era tan fluido.

WhatsApp Image 2026 01 13 at 18.02.25

Tras la pandemia, el vínculo se retomó con mayor cercanía, y eso le permitió vivir experiencias únicas en la Fórmula 1, un ámbito reservado para muy pocos y que Emiliano pudo conocer desde adentro. En 2024 asistió al Gran Premio de Las Vegas, con acceso al Paddock y al Hospitality de Williams, una vivencia que le abrió las puertas al detrás de escena de la máxima categoría del automovilismo mundial. Al año siguiente, en 2025, estuvo presente en el Gran Premio de Miami sabiendo que Franco no corría, pero luego volvió a viajar a Las Vegas, donde nuevamente pudo estar dentro del paddock, adentro de boxes y en la parte del hospitality, compartiendo ese espacio junto a los managers y el entorno más cercano de la estructura deportiva. “Es una experiencia única e inigualable. Lo más destacable es el profesionalismo de todo el entorno, desde mecánicos, ingenieros, desarrollo de autos, es una cosa increíble, difícil de describir, pero tuve la suerte de poder vivirlo desde adentro”, asegura.

WhatsApp Image 2026 01 13 at 18.02.26 1

Por otra parte, en el plano cotidiano, su relación con pilotos y equipos es muy buena y se basa en el trabajo conjunto. “Probamos piezas que ellos necesitan y a la vez desarrollamos en conjunto entre pilotos, chasistas y equipos. Eso genera un clima de camaradería muy bueno”, explica. A lo largo de los años forjó amistad y confianza con referentes como el Gurí Martínez, Mariano Werner, Juan Martín Trucco, Lautaro de la Iglesia, los hermanos Bonelli y muchos más, además de ex pilotos como Fabián Acuña, preparadores históricos, chasistas como Fabián Fuentes, Rodolfo Di Meglio, etc.

Como toda vida ligada a los circuitos, las anécdotas no faltan. Una de las más recordadas ocurrió en Paraná hace muchos años, cuando un mecánico se hizo pasar por Cristian Ledesma en un boliche. El resultado: entrada libre, bebidas gratis y un local entero anunciando por micrófono la supuesta presencia del piloto, mientras el falso Ledesma saludaba bajo las luces y el resto del equipo no podía contener la risa.

Hoy, Emiliano Tobio sigue motivado por el desafío permanente de crecer. Logró montar una fábrica que no solo abastece al automovilismo, sino también a otros sectores industriales, desarrollando productos en plásticos reforzados como carrocerías de carros de golf, piezas para empresas de agua y carrocerías de motorhomes, entre muchos otros proyectos con la mirada puesta en el futuro y la innovación constante.
Fuera del trabajo, disfruta del tiempo en familia, los viajes, los amigos, hacer deporte, jugar al pádel y los encuentros alrededor de un asado. Con una vida social activa, el automovilismo y el trabajo como eje, Tobio representa a esos protagonistas silenciosos que, desde el trabajo diario y la pasión, hacen posible que el espectáculo continúe girando fecha tras fecha.

Crédito Foto: Morena Pérez / Por: Morena Pérez

BANNER SALA GROUP LARGO co filete
Volver al botón superior