El Templo de Abel: Beraldi nos mostró sus joyas mecánicas
El expiloto de TC nos abrió las puertas de un recinto donde atesora verdaderas reliquias y recuerdos imborrables.
Abel Beraldi, reconocido excorredor de Turismo de Carretera, empresario y padre de pilotos del mundo teceísta Cristian y Marcelo, nos invitó y nos distinguió mostrándonos con mucha humildad un sitio cargado de historia personal.
El Templo de Abel, como lo denominé, es una colección de autos originales que mantiene increíblemente en excelente estado.
Las memorias de “Pocho” y Sarita, sus queridos y amados padres que ya no habitan este plano, sobrevuelan ese espacio físico. Allí se acunan muchos recuerdos, momentos increíbles. Las paredes están decoradas con “obras de artes”, efectuadas por el reconocido artista periodista-gráfico Ángel H. Cuadros, fotografías con inolvidables momentos.
Abel tuvo la generosidad y humildad de los grandes y nos autorizó a ingresar a ese “mundo privado y personal”. Nos presentó a Daniel, su amigo incondicional que conoce la historia de cada compra, de cada adquisición de ese museo único.

El recinto se encuentra en Wilde, en las instalaciones de Transporte Beraldi, la empresa de este fierrero incontenible que ama los autos y en donde ha brindado amplias y cómodas instalaciones para atesorar estos recuerdos increíbles.
Da placer visitarlo, observarlo da alegría. El estado, el cuidado, el amor por cada pieza es admirable. Por eso cuenta con más de 25 autos de una “Colección exclusiva” de máquinas de distintas marcas y colores.
Algunas joyas son emblemáticas, como dos cupé Fuego que, en el interior del vano motor, tiene la firma de Juan María Traverso de puño y letra. Verificada cada una por Renault Argentina en su planta de Córdoba, en su planta de Santa Isabel, que garantizó la calidad y el estado general de esas “preciosuras”.
No esperes más, aquí te mostramos parte de El Templo de Abel.





