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Diego Calvo: Música de motores y pasión ricotera

Diego Calvo, piloto de la GTM, fue parte de la despedida multitudinaria del Indio Solari, a partir de su amor por los Redondos de Ricota. “Del Indio nunca me separé”, dijo.

Música y fierros, una ligazón que ha atravesado todos los momentos, con liturgias especiales. Quizás la figura de Pappo Napolitano emerja claramente como el gran mascarón de proa, porque en él se fundieron dos grandes mundos: el rock y el automovilismo. En realidad, allí no se acaba la unión fraternal de esas pasiones y quedó demostrado una vez más, por si hacía falta, con la partida del Indio Solari, todo un referente popular, que fue despedido por miles de personas.

Allí quedó marcado que es y será un grande entre los grandes, porque desde su arte fue capaz de estremecer la sensibilidad de las masas populares. Su obra recorrió diferentes estamentos económicos y sociales y también se mezcló con los fierros. Entre millones de ricoteros, Tribuna 2 descubrió a Diego Calvo, uno de los referentes del Gran Turismo Metropolitano, quien es parte de ese fenómeno a través de años de seguir al poeta/músico/filósofo popular, y al que despidió junto a miles de personas.

Diego Calvo unió dos pasiones: el Indio y los autos de carrera

Una Chevy es su herramienta en la Clase tradicional del GTM, aunque esa actividad la enlaza con otras pasiones. El fútbol está por un lado, con el celeste de su Temperley metido en la sangre, y por el otro la música, el rock, el legado ricotero, el Indio Solari.

“Del Indio nunca me separé, porque musical y filosóficamente era, es y será mi gran referente”. Así definió su sentimiento por el artista que dejó este plano el pasado viernes. “No cambiamos de pasión; en mi caso el fútbol, el automovilismo y Los Redondos, que son las cosas que uno puede elegir y que he podido disfrutar en la vida”, deslizó para armar su ADN.

En medio de su pasión por la identidad ricotera, Diego Calvo tiene al fútbol en una de sus manos. “Soy hincha de Temperley, y allí tuve una faceta periodística, ya que años fui parte de las primeras transmisiones de los partidos por streaming en Soy Celeste por TV. Luego arranqué con el automovilismo y allí hubo que elegir”, recordó.

Diego Calvo unió dos pasiones: el Indio y los autos de carrera

Cerca de los 19 años, Diego Calvo entró a la ruta y no se apartó más. Encontró su lugar. “Me pasó como a la mayoría. Eramos pibes y cuando escuchamos a Los Redondos se abrió la pasión. En el under solía escucharlos, pero desde que fui a los recitales del 91 y 93 en la cancha de Huracán, siempre estuve en las misas. Luego vinieron los Fundamentalistas y allí mermó un poco, pero también estuve”, afirmó.

Sin embargo, el gran poster lo ocupa aquella misa de 2017 en Olavarría, el último gran recital del Indio Solari. “Los medios tiraron 300 mil personas, pero en realidad fue como el doble; fue impresionante ver una masa de gente en un predio al que muchos no pudieron acceder porque no había más espacio”, rememoró y agregó: “La foto que queda es la cantidad de gente y ese momento único que vivimos con el Indio”.

En medio de todo esa admiración y remembranzas, el piloto de Temperley rescató cómo se vivía cada recital en otras décadas. “Me quedan fijo en la mente los primeros recitales a los que fui; no podía creer que en un lugar se concentrara tanta gente, cuando no había publicidad, no había redes. Todo era boca a boca, aunque con el tiempo lo fui entendiendo”.

Mucho se ha dicho en estos días en función de todo lo que representa el Indio Solari. Pero, Diego Calvo, uno de sus tantos fans, analizó: “El Indio interpelaba con sus letras a todos. Cada uno entiende como le parece, como lo siente y lo interpreta de diferente manera. Eso lograba, es increíble”.

Y refirió: “Fue un poeta y filósofo, fue de otro planeta, porque sólo él podía unir extractos sociales y socio económicos muy diferentes. Y cobra más relevancia su obra cuando en 1985, cuando arrancaron, era todo de boca en boca, para escucharlo había que comprar un cassette, si es que lo conseguías. O esperar que en la Rock and Pop pasaran un tema del Indio para grabarlo. Hacíamos todo eso para escucharlos y esto hoy los chicos no lo saben o no lo pueden entender”.

Un “hasta luego” ùnico

La gran misa que representó el funeral del Indio Solari, organizado en el Parque Domínico, de Avellaneda, estableció claros parámetros que los ricoteros son capaces, como otros tantos, de cuidarse y de venerar a su ídolo sin un solo incidente. De algún modo lograron sacarse el estigma que se les había colgado desde años.

“Se demostró que por más cantidad de gente que haya, porque fue impresionante ver 90 cuadras de fila y que atravesó varias ciudades, no hubo ningún problema. Creo que el secreto es que no había policía, al menos a la vista. Y la gente se supo auto purgar y se auto organizó, con lo cual también se demostró que las grandes masas saben organizarse sin tanta vigilancia y que cuanto menos policía hay, mucho mejor”, destacó Calvo desde su experiencia de años de recitales.

El viernes apareció la amarga y cruda noticia de la muerte de Carlos Alberto Solari, el Indio. Todos sabían que se vendría en algún momento, pero el dolor se apoderó de todos sus seguidores. Diego Calvo lo vivió a su modo. “Su muerte no me sorprendió, pero obvio que me dolió, se sabia que iba a pasar”, aseguró.

Diego Calvo unió dos pasiones: el Indio y los autos de carrera

Estuvo en la Plaza de Mayo y fue parte de esas filas de amor y congoja en Avellaneda. “Dentro de ese contexto negro y amargo, viví un momento especial porque estuve con mis dos hijos, de 15 y 17 años, que por genética son ricoteros. Me acompañaron y compartimos ese momento”, describió y destacó: “Lo viví muy tranquilo, porque fui a despedir a un ídolo, a un tipo formado, coherente con lo que transmitía y comunicaba. Lo tomé como una de esas misas que tantas veces vivimos en otros tiempos”.

Los Redondos separaron sus caminos unos 25 años atrás, pero la magia nunca se evaporó, quedó prendida en cada tema y en las distintas frases del Indio, que hoy son banderas, remeras y que pululan en todos lados. Entre las planillas de tiempos que marcó la Chevy de GTM e ideas para mejorar el perfil del auto para la próxima carrera, en la vida de Diego Calvo viven miles de frases inscriptas desde el amor.

Pero eligió tres que tiene como las más atesoradas. “Cuanto más alto trepa el monito, así es la vida, el culo más se le ve”. (pertenece a la canción “Juguetes Perdidos”, un clásico de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota editado en el disco Lobo suelto, cordero atado).

“Nadie es capaz de matarte en mi alma” (proviene de la canción “Pabellón Séptimo” del Indio Solari, incluida en su álbum solista El Tesoro de los Inocentes).

“Ahora vi ver las flores crecer desde abajo” (pertenece a la canción Etiqueta Negra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, del álbum Lobo suelto – Cordero atado, Vol. 2. La letra, que alude a la muerte, dice: “No hubo caricias / Para su celo moro / Y ahora mira / Crecer las flores desde abajo”).

Diego Calvo, un piloto de carreras, que cuando el semáforo entrega la luz verde acelera, pero que, a la vez, seguirá desplegando pasión arriba de la Chevy de GTM, tanto como cuando suene la poesía del Indio Solari hecha canción.

Fotos: Diego Calvo / Por: Osvaldo Àlvarez – Tribuna 2

Fernet 777
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