
Desde Pérez, Santa Fe al país y al exterior, el creador de EPROM construyó una empresa con base en la innovación, la seriedad y el espíritu familiar.
Algunas historias empresariales crecen con el paso del tiempo, a partir del hacer, el error y la experiencia. La de Cristian Gobernatore es una de ellas. Hombre de trabajo, emprendedor y fundador de EPROM, Gobernatore construyó desde abajo una empresa que hoy es referencia en electrónica y mapeo de motores, con presencia en Argentina y España.
EPROM tiene su sede en la ciudad de Pérez, Santa Fe, y se especializa en brindar servicios para todo tipo de vehículos con motores gestionados electrónicamente, a través de una extensa red de talleres. “EPROM es una empresa que brinda servicios para cualquier tipo de vehículo que tenga un motor gestionado por electrónica, a través de una red de talleres mecánicos en Argentina y España principalmente”, explica su fundador.

La actividad central de la empresa está ligada al rendimiento y la confiabilidad de los motores. “La principal actividad en EPROM es el aumento de torque y potencia en motores de combustión interna alimentados a nafta, diésel, GNC y Biocombustibles”, detalla Gobernatore. A eso se suma la resolución de fallas típicas de fábrica, un problema frecuente en un mercado cada vez más acelerado. “El apuro por sacar un modelo nuevo al mercado hace que en muchos casos, los fabricantes de autos empiecen a vender unidades que no han sido probadas lo suficiente, y hasta que detectan algún posible error y llaman al propietario, este vehículo a veces ya pasó a otro dueño y quedan con ese problema típico de fábrica”, señala.
La historia de EPROM comenzó lejos de casa y a miles de kilómetros. “EPROM se fundó en el año 2002 en Alicante, España, y en 2010 llegó a Argentina”, recuerda. Desde entonces, el crecimiento fue sostenido. Hoy, cerca de 200 talleres trabajan con la marca, y el proyecto sigue ampliándose. “El año pasado inauguramos el primer Taller Oficial EPROM, donde además de ofrecer el mismo producto, vamos a ofrecer los mismos servicios con iguales precios a los clientes finales. Una especie de franquicia”, cuenta. El objetivo es claro: “A fines de 2026 esperamos tener 10 Talleres Oficiales EPROM”.
La identidad de la empresa se apoya en valores firmes. “Innovación, seriedad y familia”, destaca Cristian. Y amplía: “Invertimos fuerte en equipamiento, herramientas, capacitaciones y asesoramiento para el bien de todos. Somos serios, no andamos con vueltas; la sinceridad es la base de cualquier relación laboral que perdure en el tiempo”. El orgullo aparece al hablar de los comienzos: “Todavía tenemos de cliente al primer taller que apostó por EPROM en sus inicios”.

La noción de familia es uno de los valores que definen a la empresa. En una actividad que exige dedicación constante, el entorno humano resulta clave. Invertir tantas horas en un proyecto solo es sostenible cuando existe un clima y acompañamiento familiar.
El recorrido no estuvo exento de aprendizajes. “Prácticamente todo lo aprendí en el camino, porque cuando fundé EPROM era muy joven y no tenía experiencia empresarial”, admite. Y deja una definición que resume su filosofía: “No hay que tener miedo a errar. Cuando hay una idea y parece buena, simplemente hay que hacer. Si sale bien, perfecto, y si no, que casi siempre es lo más probable, te deja una enseñanza”.
Mirando hacia adelante, Gobernatore proyecta en grande. “A cinco años me imagino EPROM con 400 talleres en la red y 40 Talleres Oficiales en 40 ciudades de Argentina”. Pero más allá de los números, hay algo que lo empuja a seguir todos los días: “La gran familia EPROM”.

Con una trayectoria marcada por el trabajo constante y el esfuerzo sostenido, EPROM se consolidó como una empresa de gran magnitud y reconocimiento, construida paso a paso y con una identidad clara. Un proyecto que nació del hacer diario, creció con coherencia y hoy se sostiene sobre un valor que atraviesa toda su historia: las personas.
Tribuna 2 – Por Morena Perez T2






