
Entre la escuela, las carreras y los desafíos de la Fórmula 3 Metropolitana, Santino Dore de Miguel avanza con una meta clara: llegar a lo más alto del automovilismo.
Con apenas el último año del secundario por delante y una carrera deportiva en pleno crecimiento, Santino Dore de Miguel transita una etapa de cambios, desafíos y grandes ilusiones. Campeón de la Fórmula 4 Nueva Generación en la temporada 2025 y actual piloto del Cepeda Racing Team en la Fórmula 3 Metropolitana, el joven bonaerense transita su camino con una mezcla de talento, dedicación y el acompañamiento permanente de su familia, especialmente de su abuelo, quien despertó en él la pasión por el automovilismo.
Nacido en una familia donde el automovilismo siempre estuvo presente, Santino es hijo de Paula y Diego, hermano de Bautista, de 13 años, y de la pequeña Antonia, de apenas 4, con quien reconoce tener un vínculo muy protector. Mientras disfruta el último año en el Colegio San José de Aldo Bonzi —con el viaje de egresados a Bariloche cada vez más cerca— también comienza a pensar en el futuro, aunque todavía no tiene completamente definido qué estudiará.
“Tengo muchas cosas en la cabeza. Algunas para continuar con mi abuelo y otras para abrirme por otro lado. Con el tiempo voy a ir cerrando esas decisiones”, explica.

Una pasión que nació junto a su abuelo
El automovilismo apareció desde muy temprano en su vida. Su abuelo competía y Santino comenzó a acompañarlo desde pequeño a las carreras. Ese ambiente terminó marcando definitivamente su destino.
“Cuando empecé a acompañarlo me di cuenta de que esto era mi pasión. Practiqué mucho fútbol, que también me gustaba mucho, pero la primera vez que me subí a un karting sentí miedo y, al mismo tiempo, una adrenalina que me encantó. Ahí supe que era esto”, cuenta.
Esa relación entre ambos va mucho más allá de las carreras. Su abuelo continúa acompañándolo cada fin de semana y es una presencia indispensable dentro de su crecimiento deportivo.
“La única carrera a la que no pudo venir fue justamente cuando conseguí mi primera victoria, en 2016. Después, en la siguiente fecha, tenía que ganar otra vez porque él no se lo podía perder”, recuerda entre risas.
Junto a ese respaldo también aparece el acompañamiento permanente de sus padres, quienes sostienen cada paso de una carrera deportiva que demanda tiempo, esfuerzo y sacrificio.

Del karting a la Fórmula
Su formación comenzó en el karting, disciplina en la que compitió desde 2016 hasta 2024 pasando por categorías como Rotax, Prokart e IAME. Paralelamente continuó jugando al fútbol hasta que una lesión de rodilla terminó obligándolo a dejar definitivamente ese deporte para enfocarse de lleno en el automovilismo.

Durante 2024 tuvo su primer contacto con un auto de Fórmula. A partir de allí inició una intensa preparación que le permitió debutar oficialmente en 2025 y coronarse campeón de la Fórmula 4 Nueva Generación, resultado que impulsó su llegada a la competitiva Fórmula 3 Metropolitana.
Además, también tuvo la oportunidad de competir en la Fórmula 2, experiencia que le permitió conocer nuevos circuitos y seguir acumulando kilómetros.
“La diferencia entre la Fórmula 4 y la Fórmula 3 es enorme. En la Fórmula 3 hay muchísimo nivel, todos los pilotos tienen mucha experiencia y no podés regalar nada. En la Fórmula 4 había margen para equivocarse un poco más”, afirma.
Salir del Autódromo Roberto Mouras de La Plata también representa un desafío que disfruta especialmente.
“Cuando salimos de La Plata la categoría se empareja mucho más. Hay pilotos que tienen millones de vueltas ahí, entonces correr en otros circuitos hace que todos estemos un poco más parejos”, explica.
Mucho más que manejar
Lejos de pensar que el trabajo comienza cuando se baja la visera, Santino entiende que ser piloto implica una preparación constante.
“No es solamente subirse y manejar. Hay muchas cosas previas. Mirar las cámaras para analizar cada vuelta es fundamental, no solo para corregir errores sino también para ganar confianza arriba del auto”, resume.
Esa pasión lo lleva incluso a pasar gran parte del fin de semana dentro del box junto a los mecánicos.
“Me encanta estar en el ambiente del auto de carrera. Prefiero estar acá con el equipo antes que quedarme en la casa rodante”, destaca.
También reconoce la exigencia física y mental que demanda cada fecha.
“Los pilotos de la Fórmula 3 somos afortunados porque desde el viernes tenemos mucha actividad. Hay que cuidarse, estar concentrado y preparado porque todos queremos ganar y cualquier maniobra desafortunada puede terminar rompiendo el auto”, resalta.

Un piloto que disfruta correr
Cuando le preguntan cómo se define como piloto, la respuesta aparece sin demasiadas dudas.
“Estoy entrenando para tratar de ser rápido y agresivo, pero hoy me considero mejor corredor que clasificando. Me gusta mucho pensar en las carreras. Soy más agresivo que rápido, así que sigo trabajando para mejorar”, agrega.
Ese crecimiento permanente tiene un objetivo claro.
“Me gustaría salir campeón de la Fórmula 3. Es una categoría muy competitiva y muy vista, y un campeonato podría abrirme muchas puertas para seguir creciendo”.
Los sueños que impulsan el futuro
Aunque el automovilismo ocupa el centro de sus aspiraciones, Santino reconoce que siempre contempló una alternativa para el futuro. El comercio y el desarrollo de un emprendimiento propio son áreas que despiertan su interés, aunque remarca que su prioridad es consolidarse como piloto profesional mientras continúa con sus estudios.
Y cuando imagina su futuro, el éxito deportivo comparte espacio con los afectos.

“Me gustaría tener una familia grande y poder gastar toda la plata con ellos… y también en el automovilismo, si es posible”
Luego completa la broma con la espontaneidad y el humor que lo caracteriza: “Primero hay que ganar esa plata. Por ahora la está gastando mi abuelo, después, cuando no esté, no sé capaz me ven haciendo malabares en un semáforo”, cierra.
Con apenas unos años de experiencia en los monopostos, Santino Dore de Miguel ya demostró condiciones para ser protagonista. Talento, capacidad de aprendizaje, una ambición sana y un entorno familiar que lo acompaña en cada paso forman la base de un proyecto con enorme proyección dentro del automovilismo argentino. Su abuelo sigue estando a un costado de la pista, sus padres sostienen cada desafío y él continúa persiguiendo el mismo sueño que nació siendo un chico entre kartings y autos de carrera: llegar a lo más alto como piloto profesional.
Fotos: DG – Tribuna 2 / Por Morena Pérez – Tribuna 2






