
Otto Fritzler emprendió el camino a El Calafate en modo aventura. Una experiencia única entre amigos, kilómetros y paisajes.
La llegada de Otto Fritzler al sur argentino para disputar la primera fecha del TC en El Calafate marcó el fin de un viaje que quedará en el recuerdo: más de tres mil kilómetros por la mítica Ruta 40 en motorhome y con amigos.
Tribuna 2 conversó con el piloto de Mercedes Benz sobre esta aventura que empezó a tomar forma allá por los últimos meses de 2025. “Tres mil doscientos cincuenta kilómetros” recuerda sobre el camino recorrido y aclara: “Vuelvo, pero por la (ruta) 3. Yo hice la 40, vuelvo por la 3, que van a ser un poquito menos…pero igual, dos mil (kms) largos”.
Si bien el viaje fue lindo y lo disfrutaron, Fritzler aclara que el año que viene no volverá a hacerlo: “Es una experiencia hermosa, pero es para hacer una vez”, dice. Y recuerda cómo comenzó todo: “La idea fue de Iñaki Zugasti, que ya todos lo conocen. Y Iaio (N. de la R.: Gonzalo Fernández), un amigo y fotógrafo también. Nos llevamos muy bien, y eso hizo que esté bueno para hacerlo”, remarcó.
Otto continuó relatando: “La convivencia no iba a ser un problema. Cuando surgió la idea a fines del año pasado, en la última fecha en La Plata, le dije que, que yo estaba a Iñaki. Iaio también se sumó enseguida y también lo hizo Pierandrei, que es el dueño de la fábrica de los motorhomes. No tuvo problemas, se sumó al viaje en otro motorhome y nos acompañó hasta acá. Así que un genio.”
Sobre esto último, el piloto nacido en Bella Vista, resaltó la importancia del acompañamiento por parte de alguien con mucha experiencia en el grupo: “Pierandrei nos ayudó un montón durante el viaje. El motorhome tiene demasiadas funciones y colaboró para que pudiéramos entenderlas porque éramos medio nuevos en eso”, y continuó: “Nos siguió al pie de la letra por toda la ruta.”
Sobre la experiencia en sí, Fritzler dijo que “fue un viaje muy, muy lindo. Realmente hay paisajes hermosos que tenemos en el país” y acotó: “me quedo con muchas, nos reímos un montón y lo disfrutamos.”
Semejante aventura no se hace en un día. El viaje duró tres jornadas prácticamente enteras desde Rosario hasta la entrada al autódromo de El Calafate. “Salimos el lunes a las seis de la tarde de Rosario, donde está la fábrica. Llegamos el jueves a las cinco de la tarde”, recuerda. Y a continuación hace un recuento de las paradas: “Santa Rosa a dormir, obviamente. Luego San Martín de los Andes, Perito Moreno, y terminamos el viaje en El Calafate.”

Consultado por Tribuna 2 sobre dónde dormían, la respuesta fue simple: “Donde queríamos”, resaltando la comodidad que el motorhome le daba al momento de pasar la noche. “En Santa Rosa no había mucho para dormir, así que paramos en la YPF antes de entrar al autódromo”, cuenta.
Y agrega: “En San Martín de los Andes paramos en un camping muy lindo a la orilla del lago. Fue el lugar más lindo en el que estuvimos. Perito Moreno no recuerdo, creo que también fue una estación de servicio o algo de eso. Y cuando llegamos directamente hicimos noche de autódromo.”
Un viaje con amigos es divertido pero…¿quién se hace cargo de las cosas prácticas? En el caso de Otto, Iñaki y Iaio las tareas se dividieron bastante bien. Así lo cuenta el piloto de Mercedes: “Para cocinar nos turnamos. En el autódromo yo, en el viaje Iaio, otra vez Iñaki. Bastante dividida la cosa.”
Y, claro, también hay que avanzar: “¿Quién manejó más? Yo, yo sin duda”, aclara Fritzler. “Creo que hice 2000 kilómetros de los 3200. Un poco porque ellos no querían y, por otro lado, porque yo tenía el miedo, quería llegar”, recuerda. Y agrega: “Obviamente yo vengo a trabajar acá, tenía el compromiso. Y lo quería hacer con cuidado, sin romper nada.”
Además, y en la misma línea, recuerda que la idea era que llegara lo menos cansado posible, aunque ni bien arribaron pudo dormir y recuperar energías: “Imaginate” dice “me acosté a las 12 y dormí hasta las 10 de la mañana. Dormí diez horas. Así que ya estoy diez puntos.”
Los más de 3000 kilómetros no fueron fáciles y encontraron partes muy desafiantes: “Hubo tramos de ripio, de piedras, de pozos, con lluvia, con viento. Todos esos, intentaba hacerlo yo.”
Finalmente, Otto recalcó que fue “una muy linda experiencia” y se mostró feliz de que sus compañeros de ruta la hayan disfrutado. “Obvio, estoy para repetirla”, dijo, aunque aclaró: “No sé si a Calafate. Me animo a un Toay, un Neuquén. Pero no, a Calafate es bastante. Todo bien, pero es para hacer una vez”, concluyó.





Fotos: Otto Fritzler, Iñaki Zugasti, Gonzalo Fernández / Por: Tribuna 2








