Efemérides

Ayer nomás: Gradassi y Ford, juntos hasta en el retiro

El 11 de noviembre de 1979, Héctor Luis Gradassi y el equipo oficial del Ovalo dieron un paso al costado en el TC luego de la exclusión en Tandil.

El Turismo Carretera a lo largo de 88 años de vida ha entregado historias de todo tipo, anécdotas de las mejores, felices y de las otras, nombres que se han quedado entre nosotros, emociones, broncas, celebraciones, definiciones y siguen las firmas.

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Héctor Luis Gradassi es uno de los nombres que galardonó con su presencia y sabiduría a la categoría. Dejaron una marca tan visible como imborrable con el equipo oficial Ford. Fueron inseparables, tanto que decidieron retirarse de la mano un 11 de noviembre de 1979.

Las actuales son épocas de renovación en el Turismo Carretera, pero tal vez algunas movidas nos llevan a rememorar tiempos pasados. La nueva generación ha instalado la transformación en el parque automotor. Nuevos equipos aparecen, desembarcan en la categoría, muchos de ellos multimarcas, aunque la promesa de estreno en 2026 de una escudería con sólo Ford Mustang en su estructura empuja a la memoria  hacia los 70 cuando la Comisión de Concesionarios de Ford puso los dos pies en el TC, con dos Falcon, que luego pasaron a ser tres. Allí se inscribió el nombre del cordobés, Héctor Luis Gradassi.

A partir de allí, Ford recuperaba hegemonía en el TC tras siete largos años de infortunios. Pirín ganó cuatro de  siete campeonatos con un Falcon, que era de su propiedad. Es que en 1971 había adquirido un Ford Falcon a la terminal de General Pacheco, mientras que en 1972 fue convocado para ser parte del equipo oficial de los Concesionarios Ford en el TC, junto al recordado tucumano, Nasif Moisés Estéfano, quien es el único campeón post mórtem del automovilismo argentino. Era el “Dream Team”, puesto que los autos estaban, además, en manos del Polaco José Miguel Herceg, todo un especialista en motores con la marca del Ovalo.

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Fueron siete temporadas, en las que Gradassi se quedó con cuatro coronas (1972, 1974, 1975 y 1976), y tres subcampeonatos (1973, 1977 y 1978 -se le suma el de 1967 con Ika-). En medio de esa época de oro, Ford convocó a un joven de Ramallo, nada menos que Juan María Traverso, uno de los grandes alumnos de Pirín, tal como siempre lo manifestó el Flaco.

Los mojones de gloria asoman en la historia del cordobés con la especialidad. Aquel 1979, un puñado de meses antes de tomar una decisión que no tuvo vuelta atrás, Gradassi escribió con letras doradas la victoria lograda en el autódromo de Buenos Aires con su Falcon. Se dio un 20 de mayo de 1979 y representó la primera carrera fiscalizada de la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC), que allí rompía lanzas con el Automóvil Club Argentino y la CDA. Un conflicto que perdura en la actualidad. Y sí: parece ayer nomás.

La decisión

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Pirín agigantaba su figura en el torneo y estaba bien perfilado para ceñirse la quinta corona. Estaba a nada de convertirse en el Penta, pero el 11 noviembre todo cambió en la 20° Vuelta Ciudad de Tandil. Una pulseada entre el equipo oficial Ford y la ACTC derivó en una salida abrupta del piloto y de la escudería.

Cuenta la leyenda que el triunfo en Tandil quedó en poder del “Chango” Esteban Fernandino, mientras que Gradassi lo escoltó para darle el 1-2 al equipo oficial Ford. Sin embargo, arreciaron denuncias que apuntaban a supuestas anomalías en las tapas de cilindro.

Ante ello, todo quedó en suspenso. De hecho los impulsores objetados fueron trasladados y depositados en un taller de la ciudad serrana bonaerense, bajo custodia policial. El asunto se dilató de tal forma que durante los primeros días de diciembre se oficializó la exclusión de Fernandino y Gradassi. Así, el dominio del equipo oficial Ford entre 1972 y 1978 (siete títulos), encontró un final poco imaginable, con una alta carga de polémica.

La escudería del Ovalo se había impuesto en las tres fechas iniciales (Gradassi en una y Fernandino en dos); en la 4° fecha, en Pringles, el Chango volvió a ganar pero fue excluido por anomalías en la tapa de cilindros. De todos modos, volvió a dominar en Olavarría (6ª), aunque los Falcon oficiales otra vez fueron denunciados, pero la protesta fue desechada a raíz de que se presentó fuera de término.

Sin embargo, la gota que colmó el vaso se dio en Tandil, en donde Ford y Gradassi corrieron por última vez en el TC, ya que el siguiente capítulo, en Pehuajó (16 de diciembre) se realizó sin el equipo Ford y sus pilotos oficiales. Así, el 10 de diciembre de 1979 (cinco días tras ser oficializadas las exclusiones en Tandil), Gradassi anunció su retiro del automovilismo. A partir de allí, estalló un largo y penoso conflicto con la ACTC, que llegó a las esferas judiciales y que encontró un punto final recién en 1986.

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Ese retiro de la marca del Ovalo oficial derivó en que se mandaran a desguazar todos los Falcon oficiales, pero sólo uno sobrevivió: el de Héctor Luis Gradassi. Es que había tenido un sexto sentido o una visión de futuro cuando en 1971 decidió adquirirlo. Ana María Socci, su mujer, ofició de su copiloto para correr carreras de regularidad.

Lo cierto es que aquel 11 de noviembre, finalmente dejó en el primer lugar a la Dodge de Tony Aventín, mientras que esa Vuelta de Tandil hizo que se cerrara un ciclo estupendo para el piloto cordobés, con 155 carreras, cuatro títulos y otros tantos subcampeonatos.

En definitiva daba un paso al costado un fierrero de ley, tal como lo definió en su momento Oscar Gálvez. “Pirín es el mejor, porque, además de buen piloto, es un gran mecánico”. Pero su mayor éxito se plasmó en el recuerdo de su figura imborrable en los caminos del TC arriba del Ford.

Osvaldo ALVAREZ
Por Osvaldo ÁLVAREZ
Obra de arte: Daniel Sonzini
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